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sábado, 15 de marzo de 2014

Amor por la enseñanza en tiempos de crisis


¿Qué sentimiento viene a los maestros cuando piensan que se van antes de los 30 años que habían previsto para su jubilación? 
 Por Migdalia López Carrasquillo, Ph.D.
maestra¿Cómo se sentirán los maestros y las maestras que han decidido retirarse sin haberlo planificado con anticipación? ¿Qué sentimiento viene a ellos cuando piensan que se van antes de los 30 años que habían previsto para su jubilación? Para los que se quedan, ¿cuánto será su desasosiego ante la inminencia del cierre de escuelas, junto con las presiones que ejercen las Pruebas Puertorriqueñas y otras preocupaciones? Sin duda, la educación enfrenta una gran crisis.

La única pelirroja que tengo en mi lista de amigos, con un doctorado en su disciplina y a solo un mes de haber logrado la carrera magisterial, me comunicaba, con visible dolor en el alma, que -aunque ama lo que hace- se retirará este próximo mayo con solo la mitad de la pensión a la que tenía derecho.
Sabemos que estas condiciones de incertidumbre, y algunas otras circunstancias del sistema educativo público de Puerto Rico de hoy, hacen sumamente complicada la convivencia en las aulas y la concentración necesaria para ejercer el proceso de enseñanza.
 ¿Cómo son los maestros?
Mucho se ha dicho de los educadores. Nuestros más de cuarenta mil maestros han sido objeto de juicio, a veces solo sobre la base de los resultados de una prueba. Necesitamos recordar la cantidad de maestros excelentes que pueblan los salones de las 1,500 escuelas. Es innegable que en todas las profesiones existen prácticas indebidas, pero gran parte de los docentes exhiben un desempeño loable y muchas prácticas educativas dignas de admiración.
Un joven alumno me contó que -después de haber sufrido un accidente- debió pasar un tiempo prolongado en su casa. Su maestro de español le enviaba las tareas para que se mantuviera al día en la clase, además de papelitos que le daban ánimo durante la recuperación. Este alto sentido de responsabilidad inspiró al estudiante y decidió ser maestro de español. Muchos educadores investigan las condiciones que afectan a sus estudiantes y hacen acomodos razonables que permiten que los alumnos desarrollen al máximo sus habilidades e inteligencias.
Gran parte de los maestros se comunican con respeto y exhiben tolerancia ante las duras condiciones de vida de los jóvenes y los niños que son víctimas de una sociedad enferma. Los aconsejan y hacen arreglos en sus clases para protegerlos de la frustración y el fracaso.

Los buenos maestros
Gran cantidad de educadores se preparan bien para sus clases. Estudian para dominar el contenido de su disciplina. La mayoría de sus clases son divertidas, motivan a los estudiantes y proveen herramientas para que aprendan y deseen aprender de manera independiente.
Una maestra muy motivadora llevó a los estudiantes junto al río para leer poesía de Julia de Burgos durante la conmemoración del natalicio de esta poeta boricua. Otros jóvenes declamarán sus versos, dibujarán sus imágenes, redactarán poemas y, así, manifestarán sus diversos talentos.
En muchas escuelas, se llevan a cabo ferias, conciertos, certámenes, competencias y celebraciones que permiten desarrollar las destrezas de lectura y redacción, matemáticas, musicales, artísticas, deportivas, de investigación y pensamiento, científicas, humanísticas, tecnológicas, comerciales, vocacionales, históricas, culturales, de idioma, en fin, habilidades para la vida. En todas estas actividades se destaca la labor protagónica de un héroe de la enseñanza.
Un compromiso
Las páginas más hermosas sobre la gesta realizada por los maestros puertorriqueños quedan impresas en los corazones de sus interlocutores. Al final de cada año, algunos educadores ni siquiera sabrán cuánto les enseñaron a sus educandos.
Los docentes asumen el mayor compromiso de su carrera en tiempos de crisis. Sé que la vocación superará al dolor y que el amor superará a la tristeza. Ellos seguirán siendo excelentes educadores que cumplen con la siguiente lista de cotejo, a la que exhorto se sometan, aunque sea el último día en que enseñen en el sistema educativo público del país.
Lista de cotejo para educadores
Soy un buen maestro o una buena maestra si…
* Tengo suficiente vocación para comprender los estados anímicos de los alumnos: respeto sus diferencias y ayudo a desarrollar sus inteligencias, así como evito castigarlos; antes bien, contribuyo a enmendar sus errores y a elevar su concepto de valor como persona.
* Me preparo todos los días para dar clases, las cuales cumplen con criterios de excelencia en cuanto al contenido de mi disciplina y a la variedad metodológica requerida para que los alumnos aprendan.
* Hago todos los acomodos necesarios para que mis alumnos tengan las condiciones óptimas para desarrollar sus habilidades cognitivas al máximo.
·         Mis clases contienen actividades que enseñan a pensar, son lúdicas y divertidas, y permiten a los estudiantes utilizar sus variadas inteligencias.
La verdadera dedicación hacia la enseñanza se demuestra con amor en tiempo de crisis.
La autora es catedrática de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y autora de los libros Marginados en un mundo de letras: 14 principios para enseñar con amor, compasión y alegría,  La muralla del amor y Cuento cuentos. Estará el 8 de marzo a la 1:00 p. m. en la librería Beta Books Café, en Plaza Carolina para dialogar con educadores y padres.  Su correo electrónico es migdalialopezcarrasquillo@gmail.com.


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