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jueves, 20 de marzo de 2014

¿Por qué envejecemos?


La genética juega un papel muy importante, aunque un estilo de vida saludable es importante para optimizar la función celular.

Dra. Rosimar Torres-LeónPor Rosimar Torres-León, MD, FACOG
Envejecemos porque los niveles de las hormonas bajan. Desde los 30 años, los desbalances hormonales comienzan tanto en los hombres como en las mujeres. Para los 50 años, hay un 50 % de función hormonal de hormonas como estrógeno, testosterona, tiroides, melatonina y hormona de crecimiento. La genética juega un papel muy importante, aunque un estilo de vida saludable es importante para optimizar la función celular.

Los síntomas de disminución hormonal son una de las razones principales por que las personas buscan tratamiento como la medicina restaurativa, aunque la razón más importante de esta rama de la medicina es el potencial de prevenir enfermedades degenerativas. Hay estudios que prueban que el cerebro, las células del corazón, las células de los nervios, las células en los huesos y las células, tanto en el tejido vascular como en la piel, tienen receptores para hormonas. Es por eso que se entiende que, al haber un descenso de estas hormonas, van a ocurrir un sinnúmero de síntomas como bajo deseo sexual, cansancio, ansiedad, irritabilidad, aumento de peso, problemas de insomnio, baja en concentración y osteoporosis.  
En las mujeres, la progesterona es una de las primeras hormonas en disminuir sus niveles, alrededor de los 35 años, ocasionando síntomas como ansiedad, ataques de pánico, sueño liviano, síndrome premenstrual, cambios de estado de ánimo, fibromas, quistes ovarios, sagrados más intensos e irregulares, aumento de peso, calentones y bajo deseo sexual. El estrógeno comienza a bajar alrededor de los 45 años y eventualmente cesa de producirse en una edad promedio de 51 años, en lo que llamamos la menopausia. La baja de esta hormona produce calentones, resequedad en la piel y resequedad vaginal, causando molestias en las relaciones sexuales, infecciones de orina recurrentes, incontinencia urinaria, pérdida de hueso y pérdida de concentración. Cuando utilizamos hormonas para restaurar los niveles adecuados, se utilizan las formas más parecidas a nuestro organismo.
La testosterona es una hormona que baja tanto en los hombres como en las mujeres para finales de la década de los 30 años. Esto produce pérdida de deseo sexual, dolor en coyunturas y de hueso, debilidad muscular, cambios en estado de ánimo, depresión, ansiedad, pérdida muscular y aumento de peso.
La tiroides debe tener niveles óptimos y funcionales. Entre los síntomas de deficiencia se encuentran: cansancio, lentitud mental, depresión, aumento de peso, piel reseca, estreñimiento, sentir frío, pérdida de pelo, hinchazón de los tobillos y palpitaciones. También se puede deber a tener deficientes vitamínicas como la ferritina, zinc, selenio, iodo o cualquier cofactor que se necesite para activar la tiroides.
La insulina o resistencia de la insulina resulta en aumento de peso, sobre todo en las áreas de abdomen bajo, muslos, debajo de los brazos y la papada. Este desbalance metabólico se trata con restauración hormonal y nutricional.
Otras hormonas que disminuyen son DHEA, la cual aumenta la fuerza, la vitalidad, la energía sexual y el sistema inmune. La  melatonina, además de ser conocida por sus efectos para el sueño, es una de las hormonas más importantes contra el cáncer, ya que activa las células de inmunidad. La pregnolenona se conoce por los efectos en la memoria y en la concentración.
En el tema del reemplazo hormonal, se recomienda utilizar hormonas idénticas a la estructura molecular del cuerpo (hormonas bioidénticas). El reemplazo hormonal siempre debe ser acompañado de reemplazo de nutrientes, los cuales activan los receptores hormonales, y la remoción de toxinas que interfieren con la actividad de los nutrientes y las hormonas. Como parte del tratamiento holístico de la medicina restaurativa, se recomienda la estimulación del tránsito energético usando acupuntura y/o tratamientos magnéticos, los cuales permiten que las hormonas actúen óptimamente. La función hormonal es más importante que el nivel hormonal, es por esta razón que los niveles altos en las hormonas no siempre son los que nos hacen sentir mejor. 

La autora ginecóloga y además es especialista en medicina restaurativa con oficina en La Torre Médica de Plaza Las Américas, PH 1210. Para información, llama al 787-751-3326, extensión 3.


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