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lunes, 17 de marzo de 2014

“Voluntario: De la chercha al compromiso”

Lic. Claudio Cordero JiménezPor: Lic. Claudio Alberto Cordero Jiménez
El 25 de abril de 2013 se promulgó la Ley 61, la cual regula el régimen jurídico del Voluntariado en la República Dominicana, después de una serie de demandas de las organizaciones sin fines de lucro para que existiese una ley que ampare a los voluntarios dominicanos.

De manera llana, el voluntario es aquella persona física que dedica su tiempo en acciones sociales a favor de la comunidad. La Voluntad, es su primer elemento, luego le viene lo gratuito, lo formativo, etc.
 Desde mi experiencia como director general de una fundación, he podido lidiar con todo tipo de personas que entran a una determinada institución con el objetivo de recibir beneficios económicos y profesionalizantes, dentro de la acción social que desarrollan. (Por ejemplo, un viaje, una excursión, una beca, conocer una chica o algo más). Sin embargo, el VOLUNTARIADO va más allá que eso, tal vez podría ser medido por un sacerdote católico como: “el culmen de la vida personal” en contraprestación del “culmen de la vida de la iglesia” que es la Eucaristía. Es decir, el servicio voluntario inyecta de paz y de satisfacción social del deber cumplido, (dicho de otro modo).
La referida ley 61-13 define Voluntariado al mecanismo de participación mediante el cual las personas motivadas por un espíritu altruista, se articulan para poner en acción los valores de cooperación y solidaridad en beneficio de la comunidad. Si desprendemos las características del Voluntariado, extraídas de este concepto, podemos subrayar que ese mecanismo conlleva: participación,espíritu desinteresado (que no busque cobrar ni ganar por ello) y que dé lo que pueda en beneficio de su comunidad (cooperando y solidarizándose). Es por ello, que un joven de un determinado sector, no podrá por nada del mundo entrar en las filas de una entidad sin fines de lucro, por ejemplo, para lucrarse, porque al fin y al cabo, se irá cuando no vea surtir sus efectos a sus ambiciones imaginarias.
Me pasó muy reciente, en la ejecución del proyecto: “De Joven a Joven para Combatir el VIH/SIDA”, que necesita 3 días de capacitaciones sobre el tema y que esas capacitaciones la damos cada sábado, (es decir en 3 sábados) quienes se convierten en Agentes de Cambio (multiplicadores de los conocimientos aprendidos) que deberán de desarrollar un compromiso posterior llevando las informaciones a otros jóvenes. En esta anécdota, necesitaba sólo 15 jóvenes y me aparecieron 17, era como “una chercha sexual”, hablaron abiertamente de temas como la masturbación, la iniciación sexual, términos vulgares frente a términos científicos de la sexualidad, enfermedades de transmisión sexual, uso de condones o preservativos…en fin, estaban demasiados interesados en el tema, estaban demasiados atentos. Al finalizar el día, el compromiso siguiente era, ¿? Pues, asistir la próxima clase, el mismo día, la misma hora y en el mismo lugar. Tremenda sorpresa, el día establecido ningún joven fue, me pasaban por el lado y se hacían los que no me conocían o, los que se les olvidó. Sólo duré media hora y ninguno asistió. ¿Ellos son los voluntarios que necesita la República Dominicana para desarrollarse? Antes de mi muerte, quisiera que Dios me permita responder eta pregunta, ¿valió la pena?
Si me dedico a explicarle todas mis malas experiencias o experiencias aprendidas para mejorar con personas que dicen ser voluntarias, no terminaría ahora, sin embargo quiero plantear otra situación. Hablando en un barrio con un joven, me dice: “estos proyectos son buenos, pero si tú no ofreces galletas, refrescos, o un 50 pesos los muchachos no se comprometerán” y ahí sí es verdad que me dio mucha pena, porque se ve lo que alguien escribió hace un tiempo (desconozco su nombre), decía: “el amor y el interés se fueron al campo un día, más pudo el interés que el amor que le tenía”, la gente en sociedad, piensa más en cómo lucrarse, que cómo ayudar dando lo que le han dado gratis: “El amor”.
La chercha puede ser un mecanismo que atrae a mucha gente, porque la risa, el can, el amiguismo, la música, etc., pero los resultados serán funestos: frustraciones personales. Frente a los compromisos, que pueden ser cansones, agobiantes, a veces, pero recordemos, que cada acción positiva, tiene una respuesta positiva.
¿La chercha es mala? Me preguntarán los jóvenes que no pasan un fin de semana sin salir a la calle a disfrutar. La respuesta es que no, porque realmente “todo lo que se haga sanamente es provechoso”, el problema que planteamos aquí es que el que se dice llamar Voluntario, debe dejar a un lado ciertas situaciones y que se imponga su deseo de ayudar a alguien (en un momento de necesidad, un terremoto, que tengan hambre, que haya que bañar a ancianos, que alfabeticen, entreguen preservativos… en fin cientos de actividades voluntarias que exigen un desprendimiento de quien la realiza.
Aclaramos del párrafo anterior, que no podemos negar que algo más que AYUDAR nos puede motivar para ingresar a una institución y poder beneficiar a los demás, como un buen trato de la gente que conforman el grupo al que te estás uniendo, que hayan amigos tuyos con lo que te sientes cómodo, no sé, muchas cosas que la persona por naturaleza necesita, para respaldar sus sentimientos.
Para finalizar, pues repaso un poco, el por qué del título: “Voluntarios: De la chercha al compromiso”, porque el ser voluntario es poner al servicio de los demás su tiempo y participación por y para los demás necesitados de ayuda social. Se requieren, principalmente jóvenes que tengan energía, ímpetu y se arriesguen, aunque no se limita a ellos. Podemos recibir en el voluntariado a cualquier persona para que desarrolle su libre determinación en actividades de bien común o interés general, que no reciba salario, remuneración ni cualquier otra forma de contraprestación. Así pues, podemos decir que se ha logrado el efecto de decenas de instituciones, como la Fundación Santa Lola que participamos de las Consultas para la creación de dicha ley.
El compromiso es asumir compromisos de hacer lo que sea disponible por los más necesitados.


EL AUTOR OBTUVO EL PREMIO NACIONAL DE LA JUVENTUD EN ESTE AÑO EN EL REGLÓN APORTES A LOS DERECHOS HUMANOS (NIÑEZ Y JUVENTUD)

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