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viernes, 4 de abril de 2014

Autismo: conócelo y muestra tu solidaridad


El 2 de abril se celebra el Día Mundial del Autismo.

niñoPor Nellie Torres de Carella
El autismo o trastorno del espectro autista se describe como un déficit significativo en la comunicación y en la interacción social en diversos contextos, como en los siguientes:

* Dificultad en la pragmática o comunicación social como en mantener una conversación, intereses reducidos y ausencia de iniciativa en la interacción social.
* Dificultad con la comunicación no verbal que se usa en la comunicación social, como contacto visual limitado o ausente, así como de gestos faciales.
* Dificultad para mantener una conducta adecuada de acuerdo al contexto social, la persona y el lugar.
* Dificultad con el juego imaginativo, falta de interés en otras personas.
Igualmente, se muestra en patrones de comportamiento, intereses o actividades restringidas y repetitivas que se manifiestan en: 
* Habla ecolálica (repiten todo lo que oyen), manipulación repetitiva de objetos, colocan objetos en fila, "aleteo " de manos
* Excesiva fijación con las rutinas, resistencia al cambio, necesidad de rutina y rituales.
* Déficit sensorial y conductas que reflejan híper o hipo sensitividad: no responden al dolor, temperaturas, o presentan fascinación con luces, ruidos y movimientos constantes.
La severidad del autismo va a depender de cuán afectada esté la comunicación social y la conducta con relación a los patrones repetitivos y restrictivos.
Para el 2012, el Departamento de Salud de Puerto Rico realizó una encuesta que señaló un total de 11,743 o un 1.62 % de la población de niños entre 4 a 17 años y un total de 28,745 personas. La cifra es alarmante cuando la estadística establece que 1 de cada 62 bebés que nacen en Puerto Rico tiene una alta posibilidad de desarrollar autismo.
Aunque el autismo se considera como un trastorno, lo cual implica una serie de características atípicas presentes y comunes en un grupo de individuos, la dificultad con la cual es más difícil trabajar y que más preocupa a los padres es el problema de lenguaje.
Recurrentemente se han reportado los resultados de ciertas investigaciones que podrían explicar los problemas del lenguaje en el niño con autismo y que apuntan a un problema de procesamiento auditivo como causante del mismo.
Procesamiento auditivo es la habilidad de recibir, secuenciar y analizar los sonidos que el oído oye. Se ha reportado asimetría en los hemisferios del cerebro del niño con autismo y falta de maduración en algunas áreas del hemisferio derecho.
El impedimento de lenguaje de algunos niños autistas, señalan otras investigaciones, es resultado de una pobre sincronización dentro del cerebro y entre las regiones del mismo, las encargadas del procesamiento del lenguaje. Esto resulta en una desorganización: las diferentes áreas del cerebro no se integran para trabajar en conjunto.
Otro estudio reporta que las dificultades de lenguaje en niños con autismo pueden ser resultado de un procesamiento auditivo inconsistente, principalmente en su desarrollo pre-lingüístico o previo al desarrollo del lenguaje expresivo. Por lo tanto, el diagnóstico primario no debería ser un problema del desarrollo del lenguaje o un desarrollo anormal de lenguaje, eso sería un síntoma del problema primario, que es un desorden de procesamiento auditivo.
Incluso, una investigación reportó que mientras los niños con autismo escuchan sonidos del lenguaje, muestran una menor activación en las áreas del cerebro relacionadas al mismo, comparadas con una alta activación en niños no autistas cuando escuchan lenguaje. La  percepción anormal de los sonidos del habla puede explicar los impedimentos del lenguaje en niños con autismo. Esto es lo que reportan diversas investigaciones, pero los padres de niños con autismo lo que ven son las conductas secundarias a un problema de procesamiento auditivo.

¿Qué conductas exhibe el niño con autismo que son el reflejo de un desorden de procesamiento auditivo?
* Hipersensitividad a los sonidos, por lo cual se cubre los oídos, se aleja de fuentes de sonido o reacciona con una rabieta o crisis a sonidos fuertes.
* Hiposensitividad: parece como si estuviera sordo porque no reacciona a sonidos ni a su propio nombre, aunque el audiólogo ha certificado que oye bien.
 *Ruidos constantes con la boca debido a que no procesa adecuadamente el lenguaje, estímulo sensorial que demanda el cerebro, por lo cual el niño responde auto estimulándose con sonidos y a veces con gritos de alta frecuencia o de cambios bruscos en frecuencia. Algunos producen un sonido no verbal extraño parecido a un zumbido o "humming".
* Rabietas en un ambiente ruidoso debido a que se satura de información o estímulos auditivos al no poder enfocarse en uno relevante, principal o que sea de interés e ignorar el resto de los sonidos.
* Esconderse o aislarse aún más cuando escucha ruidos fuertes y continuos, como los de aviones, las aspiradoras, las licuadoras o las cortadoras de grama, entre otros.
* La ecolalia o la repetición de lo que oye. Las más recientes investigaciones relacionan a la ecolalia con un problema de procesamiento auditivo. Si a un niño con ecolalia le preguntas “¿cómo te llamas?”, te va a responder con la misma pregunta, sin contestarla. Si le preguntas “¿quieres jugo, sí o no?, lo más probable es que te conteste "sí o no". Su dificultad mayor es al contestar preguntas.
* Tendencia a referirse a sí mismo como si fuera una tercera persona, diciendo "quiere jugo" en vez de "yo quiero jugo".
* Retroceso severo en su desarrollo del habla y del lenguaje, tanto receptivo como expresivo.
* Acento extraño al hablar, parece un acento extranjero o habla robóticamente, con muy pocas inflexiones en la voz.

¿Cómo se puede ayudar a estos niños?
La terapia auditiva debe ser parte esencial del tratamiento de estos niños con el objetivo de aumentar el procesamiento auditivo. Aumentar la atención, discriminación y comprensión  auditiva, la localización de la fuente de los sonidos (de dónde viene el sonido) y poder enfocarse en sonidos específicos ignorando otros que compiten con el principal: todas estas destrezas son precursoras de un desarrollo lingüístico y se desarrollan durante el primer año de nacido.
Aún quedan muchos horizontes por alcanzar en el diagnóstico de autismo, una plaga que aún es un misterio difícil de descifrar en cuanto a tratamiento se refiere y un enigma en cuanto a la (las) causa(s) del mismo. Sin embargo, incluir la terapia auditiva como parte del protocolo de terapias para los niños con autismo puede hacer la diferencia en que un niño desarrolle o no el lenguaje que le permita comunicarse. Esta diferencia es la que marca el nivel de severidad dentro del autismo: si el niño puede hablar o no. Obviar esta terapia coloca al niño en riesgo de no poder desarrollar lenguaje verbal o de desarrollar un nivel poco funcional. El riesgo es muy grande, y la factura social y emocional para el niño y la familia será muy onerosa. Ese es un precio que a nadie le gustaría pagar. Conoce el autismo y muestra tu solidaridad.

La autora es patóloga del habla y lenguaje, y directora del Centro Tomatis de Puerto Rico en San Juan. 

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