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lunes, 7 de abril de 2014

Pareja lleva 78 años de matrimonio



Por Teresa Canino Rivera / teresa.canino@gfrmedia.com
 A los 96 años, el doctor Herminio Lugo recuerda con exactitud la primera vez que vio a  Ramonita Álvarez subir  en San Germán a un camión para ir a una  gira familiar. Y aunque no fue amor a primera vista, el hombre afirma que  este pueblo fue el escenario para que se concretara la relación matrimonial que ha perdurado por más de 78 años. 

En 1936, la Iglesia Presbiteriana del pueblo se convirtió en el espacio idóneo para que se desarrollara entre ellos una relación de amistad, hasta que un día don Herminio se le declaró. “Habíamos ido al cine y cuando salimos de la matiné caminando para la plaza fue que yo me le declaré. Le dije que el día que yo me casara ella iba a estar allí”, explica  riéndose.
Noviazgo sólido. Por los próximos cinco años mantuvieron un sólido noviazgo. Él viajaba a Yauco para visitarla en casa de sus padres. Otras veces coincidían en la iglesia. 
“Yo me volví loca con él porque yo era pobre y él era rico. La gente me decía que estaba loca  porque pensaban que no me iba a cumplir. Pero gracias a Dios me cumplió”, relata doña Ramonita, a sus 104 años.
Boda sencilla
Aunque don Herminio siempre soñó con  una boda grande en la iglesia, en diciembre de 1941 sus planes se vieron interrumpidos por la súbita muerte de su madre.
El 26 de diciembre de ese año, se casaron en una ceremonia sencilla a la que solo asistieron el pastor y su esposa, dos padrinos y la abuela del novio.
Dos años más tarde, mientras don Herminio ofrecía clase de ciencias en la escuela superior de San Germán, nació el primer hijo, Ariel.  Siete años y medio más tarde recibieron a su segundo retoño, Ruth Enilda.  Ahora ambos son profesionales con doctorados y el orgullo de sus padres.
Durante  la vida profesional de  don Herminio, el matrimonio vivió en  San Germán, Barranquitas, Ponce, San Juan y Mayagüez.  Además, se radicaron por dos años en el estado de Nueva York mientras él cursaba su maestría en botánica en la Universidad de Cornell. 
Ahora viven en RÍo Piedras, cerca de la Universidad Interamericana, donde don Herminio enseñó hasta su retiro, tras  53 años de profesor.
Fórmula de éxito
El matrimonio alega que desconoce la receta perfecta para mantener vivo el amor que le ha otorgado dos nietos y tres bisnietos.  Según ellos, la fórmula de éxito radica en aprender a conciliar sus diferencias y tener mucha comprensión.
“Paciencia, hay que tener mucha paciencia. De vez en cuando uno pierde los estribos, que es algo natural… pero que no sea una cuestión duradera”, relata don Herminio. Asegura que lo que une a los matrimonios ahora  es la conveniencia y no el amor.
Para doña Ramonita, la receta está en la fidelidad.  “Yo siempre estuve. Siempre. Nosotros nos amamos de verdad. Para mí, no hay en la vida otro hombre”, expresó emocionada.
Hubo sus encuentros. Cuando ambos analizan su relación aseguran que siempre se han llevado de maravilla, aunque confiesan que como en toda relación, “tuvieron sus encuentros”.
Sentado en un sillón al lado de la cama de posiciones de su esposa, don Herminio agradece el tiempo que ha tenido junto a ella.
“Son pocas la personas de esa edad que hablan así, libremente. Le doy gracias a Dios porque ella tiene su mente clara y razona. Se da cuenta de todo en casa y eso es bien importante, a pesar de que yo en ocasiones me siento que no tengo con quien hablar”, indicó.

“Al menos tengo su compañía y no sé qué me voy a hacer el día que me falte”, concluyó.

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