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sábado, 2 de agosto de 2014

¿Está la religión cristiana confundida?

Por FAUSTO PIÑA
Desde el siglo IV, hasta nuestros días, la religión cristiana demuestra cierta confusión en el objeto de su existencia. El hecho de que el imperio romano, estuviese en decadencia y para evitar su total caída haya oficializado el  cristianismo, evidencia que desde ese tiempo ésta no armoniza con el pensamiento de su fundador y líder Jesucristo. 

Esta religión no fue fundada para sustentar sistemas políticos, ni aún para sujetarse a la sociedad; el papel de ésta, está determinado por las enseñanzas que emanan de Dios, a través de las Escrituras, Jesucristo y el Espíritu Santo.
El predominio de la religión cristiana, durante toda la época medieval, fue el resultado de un enfoque social, político y económico de la época. El objetivo espiritual se perdió, y ésta fue usada por intereses foráneos a ella; fue totalmente servil a los intereses de los poderes dominante.
El control que ejercía sobre el ser humano, no estaba determinado por Dios, sino por los hombres. Por eso, en literatura fue una época oscura, pero lo mismo pasó en los demás aspectos de la humanidad. 
Si se observa cuidadosamente, durante el período medieval, surgieron un sinnúmeros de doctrinas extra cristianas, que no son parte del canon cristiano. Sin embargo, éstas son vistas como si fueran mandato de Dios, entre ellas el bautismo de infantes, el perdón de pecados mediante la confesión, el culto a las imágenes, entre otras. Este período es en gran medida, el mayor causante de las contradicciones en el cristianismo. El ansia de conquistar pueblos, de dominar a éstos, hizo que  el hombre se pusiera en lugar de Dios, pues hasta determinaron quienes tenían almas y quienes no.
El cisma suscitado en el siglo XI, dividió la iglesia en dos grandes parte, la de Oriente y la de Occidente. El querer hacer a la iglesia volver a su propósito de su existencia, alejó la unidad, lo cual, más tarde hace posible la Reforma del siglo XVI, la cual enarbolaba la bandera de volver a las Escrituras. En menos de cinco siglos, el cristianismo estaba representado en tres ramas bien definidos entre sí. Esta situación ha llegado hasta nuestros días, lo que conduce a una gran confusión para los ineptos en la palabra.
Los eventos religiosos acaecidos posterior a la Reforma, hizo posible un nuevo renacer, una nueva búsqueda y un sentimiento religioso profundo de regreso a la verdad. Sin duda, que ésto trajo como consecuencia, eventos sociales de grandes e importantes magnitud para la humanidad. Hubo un despertar y cierta libertad en el pensamiento humano, produciendo "el siglo de las luces.".  Producto de lo cual, el cristianismo se concentró un poquito más en sus deberes espirituales. De ahí que, se puede hablar de Ciencia y Religión, como dos apartados de la vida humana.
La ciencia y la religión cristiana no deben verse como antagónicas, sino como complementarias, si cada una cumple con su rol. La primera, es el resultado de la investigación y análisis de lo existente; y la segunda, es la revelación de quien creó lo existente.
La Ciencia busca comprender las cosas para hacer más fácil la vida sobre la tierra; mientras que la religión cristiana, que el hombre pueda encontrar a Dios, para dos aspectos importantes de la vida: En  principios y eternidad.
El que la religión se haya involucrado en situaciones para la cual no fue creada por Jesucristo, ha hecho que muchos acusen a la religión y que la ataquen. Ellos, en el fondo no tienen la razón, pero se les ha dado la ocasión para sus pretextos contrarios a la religión. Pedir perdón es una buena actitud, ¿pero será perdonada? Lo más importante es enmendar los errores del pasado, pues no se deben volver a cometer ni éstos ni otros nuevos.
En el pasado siglo, un error cometido por la religión cristiana, fue sumarse por uno de las dos ideologías políticas dominantes. El capitalismo, sacó mayor ventajas con el cristianismo sobre el comunismo, lo cual llevó a éste a hacerse contrario de la religión cristiana. Por eso existe un enfoque de que cuando cayó el mundo comunista, fue la ésta religión la que logró tal hazaña. Una gran parte de la humanidad odia a la religión cristiana. La religión cristiana, no debe tomar parte en las ideologías políticas.
Cualquier modificación que se le haga a la religión cristiana con el propósito de que armonice con la época, lo que evidencia es que el cambio realizado excluye la parte adulterada de la religión de Cristo. Por tanto, nadie puede poner ni quitar a la verdad revelada de Dios, ni  a los mandamientos y promesas de Dios. "El evangelio social",  "el evangelio de prosperidad" y "el evangelio científico" son aberraciones religiosas. La religión cristiana, puede permanecer inalterable, si nos fundamentamos en su fuente escrita.
 Ella tiene su misión predicar el evangelio para salvar al hombre. Se puede coincidir en aspectos fundamentales con ideologías políticas, con  doctrinas económicas y sociales. Se puede tener cosas en común con la  ciencia, pero la religión no puede adherirse a ellas, por causa de su procedencia. Hay enseñanzas, principios y mandamientos que Dios da, que el hombre no puede cambiar, aunque entre en conflictos  con ideologías políticas, ciencia, filosofías, tradiciones y huecas sutilezas.  La religión cristiana, está determinada por Dios de una manera escrita en la Biblia. Por tanto, lo correcto es que volvamos a la Biblia, especialmente al Nuevo Testamento, que es donde está la base y consistencia del cristianismo. Tres principios deben dominar en la conducta de los creyentes en Crist La justicia, la misericordia y la fe. Y, ésta debe ser movida por la fe, la esperanza y el amor. Son ellas las que evidencian el objeto de la religión cristiana, de acuerdo al punto de vista de Dios no del hombre.
La religión cristiana procede de Dios para el hombre. No hace diferencia entre ricos y pobres en  su remuneración, como para su retribución. Orientar a ésta hacía los pobres, es volver a perder el enfoque del mandado de Jesús a sus discípulos: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado" Mr. 16: 15, 16. Dios le bendiga. 

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