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domingo, 7 de septiembre de 2014

Nunca congeles estos alimentos


Por Amaya García Velasco 
Congelar la comida, aunque suene raro, es una de las manera más eficientes de ahorrar dinero si cocinas de más, y también de salvar al medioambiente reduciendo los desperdicios de alimentos perfectamente comestibles. No hay nada más fácil que hacer arroz de más, congelarlo, y luego utilizarlo en otra ocasión sin tener que cocinarlo nuevamente. Ahora, no todo se puede congelar y algunas cosas terminan en auténticos desastres. ¿Cuáles son esos alimentos?

El Huffington Post compiló una lista de comidas que nunca debes meter al congelador, ya sea porque pierden su textura o, en el caso de los huevos, porque se explotan. Congelar bizcochos, carnes, habichuelas y comidas enteras preparadas no está mal, pero congelar alimentos como el yogurt y la leche puede resultar en comidas dañadas. ¿Qué otras cosas no debes meter en el congelador?
Ensaladas: Al contrario de muchos alimentos, las hojas verdes para las ensaladas –como la acelga suiza, la lechuga, la espinaca y la col rizada– no deben congelarse, ya que pierden su naturaleza crujiente al salir del congelador. Si quieres mantenerlas frescas por algún tiempo, debes lavarlas bien, colocarlas entre medio de dos servilletas y ponerlas en el refrigerador.
Leche: De por sí, la leche es uno de esos productos que perecen rápidamente, y congelarla realmente no detendrá este proceso. Al descongelarse, la leche puede separarse o hasta quedar un poco más espesa. Por eso, se recomienda que si vas a guardar leche en el congelador, la dejes descongelar en la nevera por al menos un día y sólo la utilices para cocinar.
Comida frita: No hay nada mejor que comerse un buen pedazo de pollo crujiente, acabado de freír. No obstante, si lo congelas, ese pollo –o cualquier cosa frita y empanada como los mozzarella sticks– quedará suave, mullido y hasta a veces aguado. Por eso, el Huffington Post recomienda comer todo lo frito de una sentada.
Papas y vegetales frescos: Las frutas y vegetales usualmente tienen una alta cantidad de agua, lo cual se volverá hielo cuando se congele. Al descongelarse, en vez de regresar a su estado crujiente, les pasará algo similar al pollo frito y se volverán aguadas y mullidas. Lo mismo sucede con las papas, que también tienen alto contenido de agua que se convertirá en cristales cuando se congele. Por eso, siempre se recomienda mantener las frutas, vegetales y tubérculos en lugares fríos y secos.
Queso: El queso es una de esas comidas que sí tiene una larga duración en la nevera. Por eso, según el Huffington Post, no hay necesidad de congelarlo, en específico porque la humedad de muchos quesos se evaporará dejándote el producto seco y sin sabor.
Huevos y frostings a base de clara de huevo: La ciencia pura dice que los líquidos, cuando se congelan, se expanden, y los huevos en su cáscara no son ninguna excepción. Si se congelan, lo peor que puede pasar es que se exploten, y si no, lo mejor que puede pasar es que tengas huevos que no puedes usar. Algo similar pasa con el frosting de clara de huevo, que pierde su textura cuando se congela. La verdad, no quieres arruinar tu bizcocho haciendo eso.
Yogurt: Al igual que el frosting y la leche, el yogurt cuando se congela se separa y pierde su textura original. Si lo congelas, terminarás con algo irreconocible que seguramente no te quieras comer.
¿Tienes alguna otra comida que has congelado y ha cambiado de tal forma que ya no la quieres comer? ¡Cuéntanos en los comentarios!