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sábado, 18 de octubre de 2014

Cómo pensar más rápido y mejor

pensar

La mente tiene que ser libre. No obsesionarse con el problema y dejar vagar el pensamiento, a veces tiene su recompensa. De este modo nos permitimos encontrar la solución de forma sencilla. Es como si la mente trabajase por su cuenta para ocuparse del asunto que nos concierne.

Variedad y estímulo
La actividad mental funciona mejor si obtiene variedad y estímulo. Las novedades le van muy bien porque le permiten especializarse. Si siempre tenemos el mismo comportamiento rutinario, el cerebro se acostumbra a ofrecer los mismos resultados. Está demostrado que la actividad cerebral se incrementa con las nuevas tareas. Para ello, podemos probar a cambiar la ubicación de nuestras cosas en los cajones, o tratar de recordar nuestras listas sin tener que apuntarlas.
Ampliar la vida social
Una vida social activa y rica en relaciones activa el cerebro. Se ha demostrado por ejemplo, que en las personas que viven rodeadas de más gente, la capacidad cerebral se deteriora de forma mucho más lenta. Hay que buscar actividades compartidas que nos permitan conocer gente nueva y ampliar nuestro círculo social.
Alternativas a la rutina
Una buena forma de estimular la mente es presentarle retos en situaciones rutinarias. Se puede prescindir de encender las luces cuando llegamos a casa por la noche, con el fin de guiarnos por otras referencias, como el oído o el tacto. Otra opción sería pedir a un amigo que nos acompañe a dar un paseo por el bosque con los ojos cerrados. Es sorprendente la cantidad de sonidos que nos pasan desapercibidos en la vida cotidiana. Potenciar la memoria espacial es un ejercicio óptimo para el estímulo mental.


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