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jueves, 16 de octubre de 2014

Cuatro filosofías para vivir mejor


No te sorprendas por nada, no sustentes tu seguridad en nadie ni bases tu felicidad en alguien más
 
Por José N. García / Especial para Por Dentro
La aplicación de las enseñanzas de la filosofía védica y el budismo tibetano nos pueden ayudar a vivir mejor y entender nuestras experiencias de vida. A continuación una compilación de estas herramientas de vida.

1. ¡Cuidado con lo que dices!
Una frase dicha en el momento apropiado es capaz de cambiar una vida. Pero lo contrario también es cierto. En mi vida he conocido muy pocas personas que tienen el don de la prudencia verbal y esto ocurre porque "de la abundancia del corazón habla la boca". Si nuestra mente está desordenada y sin freno nuestra palabra también lo estará. Podemos crear, con nuestra palabra, un desastre en la vida de la gente. En mis casi cuatro décadas de trabajo he visto verdaderas tragedias causadas por decir verdades o mentiras en momentos inapropiados. Lo mismo pasa con las bromas y con los insultos.
La mayoría de las personas que son imprudentes al hablar son muy sensibles a la hora en que les toca recibir una cucharada de su misma medicina. Las reglas de oro de las disciplinas espirituales son: saber, querer, osar y callar.
2. El origen de la decepción 
Solo cuando esperamos algo de los demás es cuando nos volvemos vulnerables a la decepción. El ser humano es cambiante, es voluble como una nube en el cielo, por lo tanto no se sorprendan por nada, no sustenten su seguridad en nadie, no basen su felicidad en los demás. Todo cambia, lo único permanente, inmutable y estable es la divinidad interior, nuestra verdadera naturaleza. Cuando estemos establecidos en ese estado de tranquilidad y paz no nos causará dolor la no permanencia.                                             
3. El problema de la venganza 
He visto personas que, como reza el dicho, "por sacarle un ojo a otro se han sacado los dos". Del mismo modo he visto personas someterse a las penurias más difíciles con tal de cobrarles cuentas a otras. Lo que esas personas no entienden es que la energía mental que están usando en ese proceso va a atarlo a su oponente por muchas vidas. Soltar, olvidar y como dijo el maestro Jesús: "dejar que los muertos entierren a sus muertos". La ira es una grieta que abre espacios para que fuerzas astrales muy peligrosas provoquen que uno haga cosas de las cuales luego se pueda arrepentir.
4. ¡Dios no es el culpable!
En una de las enseñanzas de la escuela Trashimalayica, uno de los maestros dice que si nosotros usamos nuestros cinco órganos de percepción (oído, olfato etc.), los cinco órganos de acción (brazos, piernas, lengua, etc.) y la mente en una forma equivocada perderemos el derecho a usarlos en otra vida.
Por ejemplo, si usamos nuestra palabra para lastimar, mentir o producir dolor y sufrimiento entonces naceremos en otra vida con defectos en el habla. Si usamos nuestras manos para golpear, robar o matar en una vida perderemos el derecho a usarlas e incluso podremos nacer sin brazos. Si usamos nuestra mente en una forma equivocada entonces naceremos con limitaciones en ese instrumento u "órgano".
El mismo razonamiento debería usarse para analizar los fenómenos que vemos a nuestro alrededor, entonces entenderemos porque nacen seres humanos ciegos, sordomudos, sin extremidades o con sus cuerpos deformes. La acción no tuvo que ser en la vida anterior sino en muchas vidas atrás. Recuerden que la semilla kármica madura a su tiempo, cuando las condiciones están dadas. La semilla que está en el corazón o "jivatman" sabe por qué está viviendo esa vida de limitaciones. Antes de encarnar, la mente sabe la vida que le espera, las experiencias que va a pasar y la razón de las mismas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, algunos científicos nazis realizaron experimentos en los cuerpos de los judíos cautivos en los campos de concentración. En las guerras y conflictos bélicos hemos visto cómo los captores torturan mentalmente, mutilan y decapitan a sus rehenes. Muchos padres de personas secuestradas han vivido el horror de recibir poco a poco, dedos, orejas y otras partes de los cuerpos de sus seres queridos. 
¿Qué ustedes creen que va a pasar con esos seres sádicos y crueles en otras vidas?
En un universo en el que la casualidad no existe y en el que no hay cabida para un Dios que permita tales nacimientos, solo el conocimiento de la reencarnación y el karma son capaces de darnos respuestas lógicas. Es incorrecto pensar que esas son pruebas puestas por Dios, ya que ningún padre amoroso les haría eso a sus hijos.
El autor es astrólogo védico.


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