Labels

lunes, 6 de octubre de 2014

El qué y cómo del 4%


Por JUAN TOMÁS TAVERAS
Hace casi dos años de la aplicación del 4% del PIB para la educación, para ese entonces escribí el siguiente escrito que sigue teniendo vigencia como propuesta para sacar el mejor provecho como resultado de una buena inversión y optimización de estos recursos.

El Estado que sueño es el mismo que ideo Duarte, que se iniciara con La Trinitaria y la independencia del 1844, que comprometió a tantos héroes y patriotas que continuaron hasta nuestros más recientes movimientos patrióticos como el “14 de Junio”, desde entonces al día de hoy parece estar suspendida la búsqueda o la continuidad de reivindicar nuestros patricios y demás héroes luchadores por la libertad y los derechos de todos.
A propósito de la frase de Salvador Allende “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. Cabría preguntarse: Qué pasa con los sentimientos revolucionarios de nuestra juventud?
Hoy más que nunca, urge el despertar de los dominicanos, siendo la principal herramienta para este despertar “La Educación de calidad” luego de muchos gritos y reclamos, por fin tenemos un presupuesto digno, pero lamentablemente no se ha planificado adecuadamente para invertirlo en los requerimientos necesarios y así revertir el derrotero de los precarios resultados de los índices de calidad tanto en los docentes, como de los estudiantes.
Ha sido desatinada la decisión del gobierno de invertir la mayor cantidad de recursos del 4% designado a la educación en construcciones de aulas y compra de butacas. Pero lo más preocupante es seguir las mismas estrategias de designar y validar políticos fracasados a la cabeza de los ministerios responsables de manejar la educación tanto en los niveles básicos, como superiores.
Se ha alardeado mucho con campañas publicitarias y manipulación mediáticas que para nada coinciden con la realidad ni se han alcanzado las expectativas de la mala decisión de cumplir con las diez mil aulas por año. Acciones llenas de corrupción e improvisaciones sin ningún control ni fiscalización ni rendición de cuentas.
¿Qué hacer y cómo hacerlo?: Entendemos que es más idóneo, rápido y beneficioso, enfocar estas inversiones en alquilar locales adecuados, hasta que se hagan las edificaciones permanentes, de la misma manera reparar las aulas y butacas deterioradas, refiriéndome con esto a la construcción de instalaciones sanitarias, cocinas adecuadas y equipadas, debidamente supervisadas por nutriólogos.
Para lograr una verdadera revolución cultural y educativa apremia elegir y designar científicos e intelectuales al frente de los ministerios de: Educación, Educación Superior, Juventud, Cultura y Deportes, establecer estricto control de calidad, con laboratorios de ciencias, química, física, biología, arte en general y tecnologías requeridas a los avances del momento.
Además garantizar la energía permanente, así como  transporte para estudiantes y profesores, también inicialmente la capacitación adecuada para docentes en cada área, seguido de  talleres para actualizar dichos conocimientos a los requerimientos de los avances científicos y pedagógicos. Incentivos al talento y la especialidad, establecer pruebas nacionales aplicadas a los docentes con evaluaciones constantes y concursos para optar por los puestos con supervisión creíble es decir internacional y transparente.
La educación es el fundamento del desarrollo de los pueblos, podríamos concebirla como la espina dorsal en todos los procesos históricos definidos como cultura y civilización. En todos los períodos de la historia y en todos los lugares del planeta, aparece la educación como una actividad deliberada o simplemente como un comportamiento cotidiano que sirve como instrumento básico en la conservación, la transmisión y la generación del más encumbrado de los logros sociales.
Penosamente República Dominicana y sus gobiernos en cuanto a la educación como principio básico en el cual se fundamenta el desarrollo y el progreso sostenible, han sido, los más lentos, en extremo tímidos y accidentados. Estos trazos históricos del proceso de la educación en el país, muy por debajo al de los demás países del vecindario geopolítico, explican en gran medida nuestra permanencia en el subdesarrollo.
Todo este déficit de calidad educacional inciden en las diversas formas de violencia; por otra parte la inestabilidad, debilidad institucional; así como  la pobreza y el desorden político, este último deja muy mal sentado la base de nuestra democracia que está sustentada en nuestros partidos y que se han convertido en mercaderes. Todo esto sin duda alguna ha dado paso a la corrupción y la impunidad.
Parecería necesario, en las circunstancias actuales, no hacer pausa en cuanto a la expansión cuantitativa y cualitativa de la educación, pero sí promover y aprovechar en todos los centros de pensamiento y medios de comunicación un momento y un espacio para reflexionar sobre qué debemos enseñar y con qué finalidades y propósitos lo debemos hacer. Sobre todo una reflexión, sobre el Estado que queremos construir.
Comparto lo dicho por Andrés Oppenheimer: “Es un error creer que todos los problemas de la sociedad se resuelven con crecimiento económico. El crecimiento económico no resuelve la pobreza, la pobreza la resuelve la educación”
Los reclamos y exigencias para  la asignación de un 4% a la educación se ha logrado, nos toca ahora consensuar un gran pacto nacional con comisiones y veedurías de seguimiento para que esta inversión se realice transparente y conteste a los requerimientos de la modernidad y avances científicos y tecnológicos, para que de esta manera se pueda alcanzar los niveles de calidad necesarios. Debemos revertir nuestra cultura de anomia y rescatar la institucionalidad basada en el imperio de la ley y el estado de derechos.
Es obligatorio por ley y mandato constitucional la educación con calidad, con maestros calificados, así como eficiencia y transparencia en la administración y ejecución de los recursos. La educación es el motor para alcanzar el desarrollo integral y humano. Con una sociedad educada elegiremos gobernantes y funcionarios probos y capaces. La corrupción y la impunidad son la principal amenaza para la gobernabilidad. La pobreza,  inseguridad y la violencia sus mayores síntomas.
Es urgente la aplicación y el cumplimiento estricto de de la Constitución y las diferentes leyes que se refieren a la calidad y el desarrollo de la educación. Para ilustrarles mejor le cito los acápites más importantes que se refieren al respect Ley General de Educación 66-97, Ley 139-01 de Educación Superior,  Ciencia y Tecnología, y La Constitución Dominicana: “Artículo 63.- Derecho a la educación.
Toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones. En consecuencia: 1) La educación tiene por objeto la formación integral del ser humano a lo largo de toda su vida y debe orientarse hacia el desarrollo de su potencial creativo y de sus valores éticos. Busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica y a los demás bienes y valores de la cultura; 3).
El Estado garantiza la educación pública  gratuita y la declara obligatoria en el nivel inicial, básico y medio. La educación superior en el sistema público será financiada por el Estado, garantizando una distribución de los recursos proporcional a la oferta educativa de las regiones; 4) El Estado velará por la gratuidad y la calidad de la educación general, el cumplimiento de sus fines y la formación moral, intelectual y física del educando. 5).
El Estado reconoce el ejercicio de la carrera docente como fundamental para el pleno desarrollo de la educación y de la Nación dominicana y, por consiguiente, es su obligación propender a la profesionalización, a la estabilidad y dignificación de los y las docentes; 6) Son obligaciones del Estado la erradicación del analfabetismo y la educación de personas con necesidades especiales y con capacidades excepcionales;  7).
El Estado debe velar por la calidad de la educación superior y financiará los centros y universidades públicos. Garantizará la autonomía universitaria y la libertad de cátedra; 8);- 9) El Estado definirá políticas para promover e incentivar la investigación, la ciencia, la tecnología y la innovación que favorezcan el desarrollo sostenible, el bienestar humano, la competitividad, el  fortalecimiento institucional y la preservación del medio ambiente. 10) La inversión del Estado en la educación, la ciencia y la tecnología deberá ser creciente y sostenida, en correspondencia con los niveles de desempeño macroeconómico del país. En ningún caso se podrá hacer transferencias de fondos consignados a financiar el desarrollo de estas áreas; 11).
Los medios de comunicación social, públicos y privados, deben contribuir a la formación ciudadana. El Estado garantiza servicios públicos de radio, televisión y redes de bibliotecas y de informática, con el fin de permitir el acceso universal a la información. Los centros educativos incorporarán el conocimiento y aplicación de las nuevas tecnologías y de sus innovaciones; 12)
El Estado garantiza la libertad de enseñanza y estimula el desarrollo de la ciencia y la tecnología;  13) Con la finalidad de formar ciudadanas y ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes, en todas las instituciones de educación pública y privada, serán obligatorias la instrucción en la formación social y cívica, la enseñanza de la Constitución, de los derechos y garantías fundamentales, de los valores patrios y de los principios de convivencia pacífica.”
Ley General de Educación 66-97: Art. 197.- “El gasto público anual en educación debe alcanzar en un período de dos años, a partir de la promulgación de esta ley, un mínimo de un dieciséis por ciento (16%), del gasto público total o un cuatro por ciento (4%) del producto bruto interno (PBI) estimado para el año corriente, estos valores deberán ser ajustados anualmente en una proporción no menor a  la tasa anual de inflación, sin menoscabo de los incrementos progresivos correspondientes en términos de porcentaje del gasto  público o del producto interno bruto (PBI).”
Ley 139-01 de Educación Superior,  Ciencia y Tecnología: Art. 91.-  “La inversión pública a ser ejecutada en el primer año de entrada en vigencia la presente ley no deberá ser inferior al cinco por ciento (5%) del Presupuesto de Ingresos y ley de Gastos Públicos asignado en la ley 5778, del 31 de diciembre de 1961, que declara la autonomía a la Universidad de Santo Domingo y que serán destinados a la Universidad Autónoma de Santo Domingo y universidades públicas. Además deberán incluir las subvenciones asignadas a las demás instituciones de educación superior.”
La educación es la única vía para alcanzar el desarrollo integral y humano sostenible. Nos toca ser oportunos, aprovechar el momento y las circunstancias que nos favorecen para alcanzar el éxito en esta lucha a favor de la educación de calidad y de los derechos del pueblo como único soberano (…).

0 comentarios: