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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Lo que no haré en el 2015


Todo listo para recibir el nuevo año

Por Cara Mía / Especial para El Nuevo Día
Estos días me encantan. Y aun cuando percibo un tanto de indiferencia por las fechas, todavía me emocionan los árboles de navidad, el olor a pino, los juntes con aquellos que apenas vemos y las delicias únicas que se degustan en esta época en la que me echo al cuerpo par de libras y le añado unas pulgadas a la que una vez fuera cintura de bombón.

Ya comenzó la cuenta regresiva para recibir el 2015 y no sé ustedes, pero para mí es significativo el arribo de un nuevo año. Soy de las que piensa que como se recibe así se comportará el año. Por tanto, limpio el apartamento, compro flores, prendo mis velas, preparo una rica cena, y en compañía de quienes quiero doy la bienvenida a un nuevo año.
Como niña en espera de regalos, aguardaba con ansias locas los rituales para recibir lo mejor. Así que tan pronto publicaron en Por Dentro las recomendaciones de Walter Mercado -o Shanti Ananda- recorté la página, me fui de compras y estoy lista. Soy virgo y según Walter el año de la Cabra me devolverá la felicidad perdida. Eso espero.
Me dice que estaré creativa, inventiva, imprevisible y magnética. O sea que me convertiré en un imán. Espero que de pasión, porque como que ese renglón se ha ido evaporando. Me pide que me valore y que me coloque en un altar. Años llevo en esas. Lo del altar como que no lo había pensado, pero es cierto. Si alguien debe rendirme culto y consagrarme debo ser yo. Así que en adelante esta que está aquí se sube en un altar y no la baja nadie. Y quien no pueda con eso, pues que se dope.
Compré mis nueve velas blancas que debo prender para purificar el ambiente. Además, de incienso y flores, -lirios Casablanca, mis favoritos. También compré leche de vaca, leche de cabra, leche de coco, y pétalos de rosas. Con esos ingredientes prepararé un baño al que le echaré par de gotas de mi Chanel. Ah, y para que no me falte el dinero, un billete de $2 debo buscar para tenerlo en mi wallet por siempre. Eso se me ha dicho difícil porque los billetes con Mr. Jefferson son como los hombres disponibles… ¡pocos!
Lista estoy para recibir el año. Y cuando esté como un arroz con dulce en la bañera, se supone que lea mis resoluciones de año nuevo. Todo eso que añoro para el 2015. Pero resulta que este año haré lo contrario. Mi lista no es de resoluciones sino de aquellas prácticas que juré no volveré a cometer. Y esa es mi lista, de lo que no haré en el 2015...
“Dating” cibernético. Se acabó. No más. Eso de tener nueve jevis en la web, y no cenar ni tomar vino con ninguno es una soberana pérdida de tiempo. Este año viví ciertas experiencias, la mayoría con amiguis, que se llevaron la gran desilusión por andar en esos “business”. Desde los que mintieron sobre su apariencia y estado civil, hasta los que juraron amor eterno y eran novios de la humanidad.
Resucitar “muertos”. Si atrás quedaron por algo fue. Para nada perderé horas rebuscando entre libretas de teléfonos y facturas del celular el número del susodicho a quien bien claro identifiqué como “pescuezo, no contestar”. Pero como siempre acechan esos días de vulnerabilidad absoluta y de tristeza cósmica, pues para esos momentos “Love Actually”, Haagen Daz, El Principito, y por supuesto… ¡El Buki!
Compartir con amistades tóxicas.  Ya me cansé. Que si una es alérgica a los camarones o a la albahaca, no la come, ¿verdad? Entonces, ¿por qué insistir con esas amistades cuya razón de vida es chuparle la energía a quien tienen al lado? A la Monín la tengo en remojo como arroz para un dulce. Este año la mujer parece que desayuna limón, almuerza naranja y cena vinagre. El mismo cuento para aquellas que solo viven ostentando de cuánto tienen. Material todo, espiritual, nada. A esas también, la cruz… con desecho de gato.
No más selfies. Se acabaron. Y no me tuerzan ojos por lo que diré. La práctica cuando es en grupo pues como que se pasa. Pero fotos de una hasta en el baño estirándose pestañas es puro infantilismo. Además, de una extremada carencia de atención. Selfies para las “teen”.
Ponerme una faja. Herodes, que eso es tortura de la mala. Y es que no puedo respirar. Casi termino en emergencia. Primero las piruetas para lograr que ese elemento de la Inquisición suba y ya puesta, tratar de respirar. Tengo amigas que no la sueltan. Las usan 24/7. ¿Cómo lo hacen? Solo su estilista sabe.
A mis amiguis y a los amigos -cada día más-, les deseo un delicioso 2015, lleno de paz y alegría. Pocas o ningunas frustraciones, y abundante éxito. Salud, amor, pasión e inteligencia emocional. Ciao!
¿Qué no harás el 2015? Escribe a caramia@elnuevodia.com


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