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lunes, 1 de diciembre de 2014

Personas con discapacidad salen adelante

Isabel Leticia Leclerc
isabel.leclerc@listindiario.com
Santo Domingo
Con el paso de los tiempos hay patrones que van cambiando y realidades que mejoran. Hace tiempo, una persona con discapacidad no se arriesgaba, su vida se encerraba en esa condición.

Ahora, hay ejemplos que demuestran que el potencial de estos seres es incalculable.
Según la Encuesta Nacional de Hogares y Propósitos Múltiples (ENHOGAR 2013), publicada en el mes de abril de este año, el 7% de la población dominicana tiene algún tipo de discapacidad, mientras que el 66 % no trabaja, siendo los problemas visuales la principal afección. El número de personas afectadas por esta causa es de 268,594.
De 9,468,410 habitantes que tiene el país (de acuerdo al censo 2010), 708,597  padecen alguna discapacidad, siendo el 51.7% masculino y 48.3% femenino, especifica la encuesta ENHOGAR.
Ayudar a los demás es el motor de su vida
A los 15 años sus piernas dejaron de funcionar; mas su capacidad mental y disposición de perseguir sus propósitos no. Cada vez se hacía más robusta la seguridad que albergó de que podía ir por la vida persiguiendo sus anhelos, sin que su silla de ruedas le causara algún complejo o fuera una limitación.
Su sonrisa es brillante y su capacidad de ayudar a los demás no tiene fronteras.
Natali Vásquez Baldera cumple 27 años en enero próximo, tiene una relación de unión libre, que de tan solo mencionarla su risa sale a flote, producto de la emoción que le provoca estar enamorada.
Se escucha feliz con todo lo que ha logrado en su vida.
Su historia
La inmovilidad de sus piernas es producto de una distrofia muscular, enfermedad hereditaria que produce debilidad de los músculos estriados, condición con la que nació y empezó a desencadenar secuelas en su cuerpo a los 10 años de edad.
“De cierta forma no fue tan frustrante porque de alguna manera uno se iba adaptando a los cambios que iban ocurriendo lentamente en tu cuerpo. Cuando yo estaba en silla de ruedas ya yo sabía que eso venía y me fui preparando mentalmente para superar los obstáculos”, relata la joven.
Es cuidada y admirada por muchos en su natal Nagua, donde reside y desarrolla cada escenario de su vida.
Con su dulce voz, define la discapacidad como una dificultad que sufre una persona, diferente a las de los otros seres humanos. “Discapacidad no significa limitante para desarrollarte o ser quien uno quiera ser en la vida”, aclara.
Se graduó en el 2011 de licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), recinto de Nagua, con el índice más alto de su promoción. Empezó a ejercer de inmediato la carrera que desde siempre le robó toda su atención, con el apoyo de su padre, quien tiene un bufete de abogados en esa localidad.
“Fue algo difícil, puesto que una persona ejerciendo el derecho desde una silla de ruedas, todo el mundo la mira y la discrimina por entender que no está apta o capacitada para ejercer la profesión”, rememora.
Demostrarle a la sociedad que no hay limitaciones para ser profesional y poder vivir de esa carrera, siempre y cuando la persona se encuentre capacitada mentalmente, fue un desafío que ella pudo vencer.
“Me siento muy bien. Seguimos actualizándonos dentro de la misma profesión y trabajando en el área que nos gusta”, manifiesta. Una prueba de esto es la maestría que realizó en procedimiento civil, en la Universidad Católica Nordestana.
Fundación
Emprendedora, alegre y entusiasta son cualidades que le permitieron a Natali ser presidenta y fundadora de la Fundación “Vida sin barrera”.
La organización nace para mostrarle a aquellos, que se alejan de sus sueños, porque padecen alguna discapacidad, y se sienten inútiles y rechazados, que sí se puede.
También para concienciar a la gente sobre el trato que ameritan las personas con discapacidad, sus necesidades y potencialidades, pues se convierte en un móvil para que la sociedad vea sus capacidades y no los discrimine por algún defecto físico. En el 2013, Natali recibió el Premio Nacional de la Juventud, por su trayectoria y aportes a los jóvenes. 
REALIDAD EN CIFRAS
Después de las personas con discapacidad visual, el segundo lugar lo ocupan las personas que presentan discapacidad permanente para caminar, con 228,808 personas, representando el 32.3 % del total.
En un tercer puesto están los que tienen dificultad permanente para levantarse, con 23.4 %.
A estos les siguen las personas con discapacidad intelectual con 21.2 % y de los brazos, que se reportan en un 19%.
Sociedad todavía los mira con indiferencia
La mirada indiferente de la sociedad, que aún no está acostumbrada a tratar a las personas que tienen alguna discapacidad, y se refleja en el rechazo que profesan, es lo que desde siempre le causó disgusto y temor a José Ramón Sosa.
Desde niño, confiesa que no fue fácil crecer y desarrollarse en medio de esas condiciones sociales, que muchas veces le hicieron dudar e intentar retirarse de la lucha por alcanzar sus metas. A sus 35 años, el joven sufre las secuelas, que en su infancia, le provocó la enfermedad del polio, lo que se convirtió en una discapacidad físico-motora, con la que ya aprendió a sobrevivir.
“Fue muy traumático, porque en la escuela siempre me veían diferente y tuve que lidiar con eso... todavía entrando a la universidad”, cuenta.
El apoyo familiar fue el mayor soporte para José Ramón, en momentos que sentía que esa presión le impedía continuar. “Llegó un momento en que pensé dejar de ir a la escuela, pero mi familia siempre me apoyó, y nunca dejaron que yo desmayara de eso”, agradece.
Afirma que puede caminar sin apoyo de dispositivos, porque su firmeza mental y emocional le permiten dar pasos fuertes por sí mismo, aunque más lentos y particulares.
Estudios
Estudió Licenciatura en Lenguas Modernas, en la Universidad Tecnológica de Santiago (Utesa), de Mao, con el propósito de insertarse en el medio turístico, lo que todavía no ha logrado conseguir. Esto no es motivo de tristeza para él, ya que manifiesta que siempre soñó con ser un ente que promoviera los trabajos sociales, labor que actualmente desempeña, dando a conocer su ejemplo de superación.
“Lo que más me ha gustado siempre es ayudar a las demás personas, así como yo, que no han tenido la oportunidad de encontrar esa mano amiga, que le ayude a integrarse a la sociedad, tanto en lo educativo como en lo social”, explica al asegurar que ha vencido las adversidades que impone la sociedad.
Enlace de Conadis
José Ramón se desempeña como enlace regional del Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis), brindando asistencia en las cuatro provincias de la línea fronteriza: Valverde, Monte Cristi, Santiago Rodríguez y Dajabón, lo que ha sido un puente para que traspase a otros todas sus experiencias.
Para esta misión cuenta con el respaldo de otra joven con discapacidad, quien es su aliada y con quien comparte el trabajo en la zona. “Me siento muy contento y agradecido, porque Dios me ha dado la oportunidad de trabajar en el área que a mí me gusta, que es la parte social”, expresa con satisfacción.
Afectos
El amor, la motivación y la ayuda, son ingredientes que no pueden faltar a la hora de demostrarle a esos seres que existen y son capaces de alcanzar lo que se proponen en la vida.
“La discapacidad está en nuestra mente, el único problema que tenemos son las barreras que nos impone la sociedad”, dijo.
Entre estos parámetros están la falta de accesibilidad a espacios físicos y en las vías. Aunque admite que se implementan esfuerzos en el primer aspecto.
ACCESO AL TRABAJO
El aspecto laboral es uno de los que más quejas les provoca a esa población, ya que de acuerdo  a las investigaciones, el desempleo se registra en un grupo poblacional en el que 60.4% ha alcanzado una preparación académica de estudios básicos y prima-rios, y en 15.3% del nivel medio o secundario. El 60.4% de la población con tres años y más con alguna discapacidad alcanzó estudios básicos y primarios. Mientras que 42% no tiene seguro médico.  

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