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miércoles, 4 de febrero de 2015

Condimentos para el amor

Pareja (horizontal-x3)El entusiasmo, pasión y erotismo son ingredientes que no deben faltar en una relación amorosa

Crees que tienes que conformarte con vivir una vida de pareja sin pasión, en la que cada uno se queda atrincherado en su lado del sofá o de la cama sin nada, o quizá solo un poco de roce.  El orientador Fady Bujana proclama un rotundo ¡no! a esa posibilidad y advierte que jamás hay que resignarse a sobrevivir en una relación carente de intimidad y pasión, ya que podemos alcanzar “la plenitud de nuestro corazón y ¡lo mejor: sin que cambiar de pareja!”. 

"Aunque en algunas ocasiones se tiene que terminar, en otras, rompemos la pareja cuando queda todavía mucho por delante", explica este especialista en relaciones de pareja.
En su último libro El amor excelente, Bujana revela los cuatro hábitos para mantener la pasión en la pareja y alcanzar la plenitud en la relación  y comparte con Efe, unas sencillas recomendaciones para ponerlos en práctica:.
Según dice, la empatía es la capacidad de escuchar para poder ver  el mundo a través de los ojos del otro y “requiere aplicar una buena dosis de humildad, porque lo que queremos es  percibir los latidos de la vida en su fuero interior, con curiosidad y amor, sin enjuiciarlo desde una supuesta superioridad moral”. 
“Una forma de cultivar la empatía en la relación es pedir a nuestra pareja que puntúe, libremente, la relación que mantenemos y luego tratar de ver la situación ‘a través de sus ojos’”, sugiere. La pregunta que hay que hacer es: “en una escala de cero a diez, en qué nivel puntuarías nuestra relación en estos momentos?”.
Si, por ejemplo, nuestra pareja contesta “un seis”, según  Bujana “es muy importante recibir la respuesta con humildad, sin entrar en lucha ni intentar demostrar que se equivoca en su evaluación, y continuar tranquilamente con la pregunta siguiente".
La siguiente fase sería decir  a nuestra pareja “me gustaría intentar subir esta nota: ¿me podrías indicar, por favor, si hay algo que podría hacer para que estemos en un ocho o un nueve?”.
“A partir de ahí nos tocará escuchar, validar e integrar la visión del otro, sin enjuiciar, luchar ni defender, solo recibir la opinión con total vulnerabilidad, tratando de ponernos en su piel, para después ponernos en acción para efectuar aquello que nos haya indicado nuestra pareja y poder así avanzar juntos”, indica Bujana.
Entusiasmo y pasión. Para este asesor, uno de los requisitos del amor excelente es tener un nivel de energía lo bastante alto para poder sentir pasión. “La pasión es una energía que emana de nuestro propio espíritu. Cuando estamos en esta situación tenemos un mayor nivel de energía y más entusiasmo ¡ahí es donde vive la pasión!”, destaca.
Añade que el mero hecho de reemplazar la basura mental y las rutinas nefastas por otras más positivas “hará que suba la energía en la pareja y esta es la verdadera meta: ¡vivir con pasión!”, puntualiza.
“Para que fluya la pasión tiene que haber intimidad y, para poder intimar realmente conalguien hay que estar dispuesto a conectar con su esencia, su propósito vital y asumir el riesgo de ver y ser visto", prosigue Bujana.
Para Bujana, la inspiración es una gran obra de amor y es el antídoto del miedo y uno de sus eslóganes es “vive inspirado, no asustado”. 
El erotismo. “Lo que condimenta el amor y permite contemplarlo en toda su magia, es el erotismo, pero para poder utilizar sus capacidades transformadoras, habrá que dejar fuera algunos de los prejuicios adquiridos",  comenta el orientador. 
Según Bujana, el erotismo es “la historia” que vivimos dentro de nosotros mismos acerca del encuentro íntimo con otra persona.  “Cada persona tiene historias eróticas dentro de sí que, en general, no se atreve a aflorar por miedo al ridículo o a sufrir daños: no nos gusta sentirnos vulnerables ante el otro”, añade. 
El problema de esto, según Bujana, es que “a fuerza de censurar y esconder los relatos interiores que conforman nuestra personalidad erótica, estos se acaban distorsionando y pudriendo dentro de nosotros mismos causando desequilibrios, excesos y posiblemente enfermedades”.
“Para poder mantener el erotismo detrás del telón la sociedad inventó el prejuicio y todos caímos en la trampa: cultivamos prejuicios sobre los demás y nosotros mismos en lugar de cultivar una sexualidad sana y regeneradora”, reconoce.
Por eso Buja aconseja “dejar salir las historias eróticas que yacen dentro de nosotros, contemplarlas y disfrutarlas como algo natural y sano con nuestra pareja y una expresión de la creatividad de nuestro propio ser, sin juicios ni prejuicios, ya que lo que se reprime se ensucia”. 


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