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domingo, 15 de febrero de 2015

Tasa de rechazo vs. candidatura nueva


José Núñez
Santo Domingo.-
A propósito de las declaraciones de uno de los aspirantes a ser candidato presidencial por el partido de gobierno, que ha estado insistiendo en el tema de la tasa de rechazo y los efectos negativos que le produce a cualquier candidato en el corto plazo. Aunque se le olvidó aplicar el dicho bíblico del que “ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el suyo”. 

La argumentación del susodicho aspirante a la presidencia por el PLD, es una falacia muy bien expuesta, pero cuando profundizamos en el análisis, observamos que este planteamiento no resiste a las comparaciones de la objetividad y  se devora como cualquier pedazo de papel.

Debemos recordar, que cuando el doctor Leonel Fernández sale del poder en el año 2000, aunque su popularidad era bastante alta, de un 70% más o menos, de la noche a la mañana lo convierten en un hombre impopular, igual de cómo pretenden hacerle ahora, con la única diferencia que anteriormente los misiles eran desde afuera, ahora vienen desde ambos lados.

Y, si quieren saber qué pasó con esa tasa de rechazo impuesta, solo observen que sucedió en el año 2004; barrió en esas elecciones con un 57%, es decir, que la recuperación fue de un período para otro, con la segunda votaciones más alta en la historia dominicana.

Lo que realmente nunca se ha dado, ni por asomo, es que una candidatura prenda en su primera intención, no ha sucedido que de una Dirección General o de un Ministerio se vaya hacia la presidencia de la República.

Los que más cerca han estado son los ex presidentes Leonel Fernández e Hipólito Mejía, pero antes de ser presidentes constitucionales, fueron candidatos vicepresidenciales de Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, para las elecciones del 1994 y el 1996 respectivamente.


O sea, que la dificultad real está en armar un proyecto presidencial sin antes ser candidato a una posición electiva de primer o segundo orden en el país, ya que se demostró que las tasas de rechazos y especialmente las que se basan en los prejuicios, se diluyen en muchas ocasiones en un plazo brevísimo.

Y es importante puntualizar, que se debe tener cuidado para no sufrir el efecto bumerán, porque si escupimos muy alto, además de ésta caernos en la frente, nos embarra la cara entera, y esta es una  batalla donde usted solo va a adquirir experiencia, es decir, donde no es su pleito.

Finalmente, parece que es preferible y más certero aspirar con un sólido liderazgo, con el voto más duro, con  experiencia de expresidente y tener unos índices de rechazos que no eviten irse en primera vuelta, que entrar a este terreno siendo un novel y sin antes haber sido por los menos precandidato o candidato a unos de estos dos puestos; vice o presidente de  la República.

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