Labels

jueves, 12 de marzo de 2015

La eterna obsesión con el peso

 (horizontal-x3)¿Cuál es el empeño de atacar a una persona por su apariencia?

Otra vez leo en en una red social un ataque a una “celebrity” por su sobrepeso. Esta vez le tocó a  la cantante Kelly Clarkson. Resulta que en Twitter la reconocida periodista británica Katie Hopkins, para muchos la mujer más odiada en Gran Bretaña (yo creía que era Camila de Cornualles, la esposa del príncipe Carlos), enfiló los cañones hacia la joven cantante estadounidense, quien hace un año se convirtió en madre, y como la gran mayoría de las mortales que habitan la Tierra, pues no ha podido, igual no ha querido, bajar las libras que aumentó en su embarazo.

“¿Qué le pasó a Kelly Clarkson. Se comió a sus coristas? Afortunadamente, tengo una televisión de pantalla grande”, escribió la periodista en la mencionada red social, según reportó elnuevodia.com. Los seguidores del artista salieron en su defensa, a lo que Hopkins respondió con más ataques que provocaron la indignación de los cibernautas. “Miren regordetes. Kelly Clarkson tuvo una bebé hace un año. Eso ya no es gordura de bebé. Eso es gordura de pastel de zanahoria. Cálmense”, escribió la periodista de lengua víborosa que al parecer no le han enseñado o le importa torta el “bullying”. 
Con mucha clase -de la que carece la comunicadora- Kelly señaló que no le prestaba atención a ese tipo de insultos. “No tengo idea de lo que me estás diciendo”, respondió a la revista Heat cuando le preguntaron sobre los insultos de Hopkins. “¿Alguien dijo algo feo de mí?”, respondió. “Eso es porque no me conoce”, dijo. “¡Soy maravillosa! No me molesta. El mundo es libre. Di lo que quieras. Nunca me ha importado lo que diga la gente. Se trata más si estoy feliz y sintiéndome bien. Eso ha sido siempre lo mío. Menos ahora desde que tengo familia, no busco ninguna otra aceptación”, dijo la cantante luego de que le notificaran las expresiones de la periodista. 
Hace unos años, expresiones parecidas hizo el diseñador alemán Karl Lagerfeld de la cantante británica Adele. El modisto se metió con el peso de la artista hace cuando dijo que ella era “demasiado gorda, pero tiene una cara preciosa y una voz divina”. Por suerte, tras cada comentario imprudente, surge una respuesta inteligente: “Nunca he querido parecerme a las modelos de las portadas de las revistas. Represento a la mayoría de las mujeres y estoy muy orgullosa de ello”, fue la respuesta de Adele, cincuenta y cinco años menor que Lagerfeld. (Lo de experiencia y madurez se le fue a los pies al diseñador.)
Claro, que después de que se dio cuenta que habló de más, rapidito el diseñador teutón dizque se arrepintió y echó mano de la excusa más barata: la frase fue sacada de contexto. Yeah, right! Después de verle el rabo dice que es perro. 
A ver, ¿en qué momento las libras, chichos, nalgas, curvas, barriga, sobrepeso de un artista –sea hombre o mujer- pasó a ser noticia? Que yo sepa  ni a Luciano Pavarotti ni a James Gandolfini (que el Universo los tenga en sano reposo) se les ridiculizó por su sobrepeso. Aunque sí recuerdo una que otra columna de chisme atacando al sol de México, Luis Miguel, por sus libras de más. (¿Es que el hombre no tiene derecho a hartarse y beber lo que le dé la gana?) Total,  con libras de más y pelos de menos sigue siendo el sol.
De un tiempo para acá ocupan los titulares las proporciones del dérriere de JLo y de Kim Kardashian, las coordenadas de los genitales de Pitbull, si tal o cual artista botó el “baby fat” o si a pesar de los meses fulana aún luce una panza de embarazada. Mis amiguis, que no todas las embarazadas se dedican a beber agua y a comer nueve uvas por días para no ganar libras.  
Lo que no entiendo, es ¿cuál es el empeño de atacar a una persona por su apariencia?  Tanto los medios como los ciudadanos que viven en las redes sociales de la noche a la mañana se han convertido en expertos de belleza y son los que dictan la pauta de lo que es estéticamente correcto. Aunque al otro lado de la computadora esté escribiendo alguien con las mismas características físicas que critican, porque  este mundo no está lleno ni de Adonis ni de Venus, sino de simples mortales, que cuando se embarazan aumentan de peso; que cuando sienten tristeza comen chocolates, beben, y se comen una alcapurria o un “croque monsieur” cuando tienen hambre o un bajón de grasa. 
A un lado queda el talento de la persona, solo se destaca el físico. Y si eso es con los “celebrities”, se pueden imaginar el grado de insensibilidad con más de la mitad de los habitantes del planeta. 
Ya basta. Honestamente hartan. Ciao!