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domingo, 26 de julio de 2015

Cómo desarrollar buenos hábitos alimentarios en los niños

 (horizontal-x3)Estrategias para educar a los hijos sobre la dieta sin crear complejos

Desde pequeño se aprende la importancia de comer saludable. Esos primeros años son claves para desarrollar hábitos y gustos que pueden durar toda la vida. Por eso, es importante que los padres sepan comunicar efectivamente a sus hijos la mejor manera de alimentarse, evitando fomentar complejos o aversión a la comida.

“La reacción de los niños hacia los alimentos depende de múltiples factores, sin embargo el más importante es la educación y orientación por parte de los padres con relación a la importancia de una alimentación sana y saludable, así como los hábitos de la familia”, resalta la sicóloga clínica Delmara Rivera Rivera.
Cada niño es un mundo y los padres deben adaptarse a los temperamentos de cada uno, sus etapas de vida y las circunstancias que rodean a la familia. No siempre se puede comer 100% sanamente y cada etapa de desarrollo tiene sus necesidades particulares.
A continuación, algunas estrategias para lograr que los niños desarrollen hábitos alimentarios saludables.
Ejemplo de los padres: Los hijos aprenden a través del ejemplo, por eso los padres deben estar comprometidos a comer de manera saludable también.
“Es un trabajo en equipo. Los niños imitan, ¿verdad? Si los padres les dicen a los niños hay que comer vegetales, y ellos no lo hacen, los niños tampoco. Por lo que la manera más efectiva es por el modelaje”, apunta la nutricionista y dietista Nélida Maldonado Rivera.
Este modelaje debe ser consistente, agrega la doctora Rivera. “Si el menor ve padres que en su dieta incluyen frutas, vegetales y otros alimentos, es probable que estén más dispuestos a intentarlos”, explica.
Cuidado con los extremos: Por otro lado, tampoco es saludable obsesionarse con la alimentación o ser muy crítico.   
“En este asunto si la madre está obsesionada con las dietas o el peso es posible que el hijo o hija aprenda lo que está viendo. La educación en este caso es primordial. Como padres debemos estar consciente de lo que proyectamos a nuestros hijos”, señala la nutricionista.  
Además, si los padres hacen comentarios sobre la importancia de estar delgados más por la apariencia que por la salud o si los padres critican a sus hijos por entender que se encuentran sobrepeso, los pueden poner en riesgo de desarrollar trastornos de la alimentación, advierte la sicóloga.
Comer juntos sin distracciones: El mejor momento para hablar sobre la alimentación es cuando la familia come junta, sea el desayuno, el almuerzo o la cena.
Esto, además, les ofrece la oportunidad a los padres de establecer límites a las distracciones que pueden llevar a los niños a comer de más o muy poco.
“Tener reglas a la hora de cenar es de vital importancia. Como por ejemplo, no fomentar que los niños ingieran sus alimentos frente al TV o en el caso de los adolescentes que simultáneamente estén utilizando el teléfono móvil”, establece Rivera.
Temperamento del niño: Los niños van a manifestar tendencias que no son aprendidas, sea por su etapa de desarrollo o por su personalidad.
“Hay que respetar las características individuales de los niños, mientras algunos en edad preescolar presentan poco interés por la comida, otros presentan hambre constante y otros ingieren sus alimentos dependiendo de la apariencia. No obstante, es importante conocer los gustos y presentar de manera paulatina nuevos alimentos para que vayan ampliando su dieta”, indica la experta en la conducta de niños y adolescentes.
La apariencia, olor, sabor o textura de algunos alimentos también pueden ser desagradables para el niño, provocando rechazo. “Si los padres utilizan la creatividad a la hora de preparar los alimentos y establecen límites claros respecto a la alimentación es posible que puedan sobrepasar la dificultad”, agrega.
Meriendas: Es importante que se incorporen meriendas saludables para evitar periodos prolongados sin ingerir alimentos o para manejar de manera adecuada niños que tienen hambre constante.
No obstante, los padres deben tener siempre a mano meriendas saludables como frutas, barritas altas en fibra, galletas de avena y yogur, sugiere la dietista.
Ocasiones especiales: La vida social de los niños incluye actividades en las que abunda la comida menos alimentaria. En estos casos, darles la libertad a los hijos de disfrutar de estas golosinas, por ser una ocasión especial, es la mejor alternativa.
“Es esperado que los niños estén expuestos a alimentos poco saludables en las fiestas como por ejemplo cumpleaños. Sin embargo, si en su rutina diaria han aprendido la importancia de la sana alimentación, esto no debería representar un problema.  Lo que los padres sí deben evitar es llegar al extremo, por ejemplo, prohibirle al menor que ingiera los alimentos que brinden en una fiesta de cumpleaños”, sostiene la sicóloga.
La excepción sería si el niño sufre alguna condición de salud que le impida ingerir ciertos alimentos.
Hablar con los cuidadores: Todo se pierde si la persona que cuida del niño a diario no es consistente con los patrones de alimentación establecidos por los padres, sea en un cuido, en la escuela, o un abuelo. Estos mensajes contradictorios pueden ser un obstáculo al momento de crear buenos hábitos, señala Maldonado Rivera. En esos casos, la comunicación clara con el cuidador es esencial.