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lunes, 6 de julio de 2015

El alegre endeudamiento público

Con la desproporcionada situación de endeudamiento que viven los países de Puerto Rico en América Latina y Grecia en Europa, así como por los pronunciamientos externados desde hace mucho tiempo sobre el endeudarse de forma sana o de manera insostenible, ha vuelto al tapete dicho tema ahora con más fortaleza que nunca.

El señalado tópico no es nuevo pues data de mucho tiempo atrás no solo en el ámbito público sino también en el sector privado, incluyendo lo individual y familiar.
El endeudarse en cualesquiera de los sectores sin ningún propósito y de manera descontrolada puede llevar a la ruina a los mismos en cualquier momento y más cuando hay que disponer de los exiguos ingresos que se perciben para honrar el servicio de la deuda.
Hay personas, familias, empresas, gobiernos nacionales y locales que tienen afición a endeudarse sin miramiento, sin pensar en las consecuencias que la misma acarrea cuando dichas obligaciones o compromisos se deben pagar en el corto o mediano plazo y cuando el costo de los fondos obtenidos como capital de trabajo es mayor al rendimiento que reporta el dinero o  capitales captados en préstamo.
En el caso de los gobiernos cuando se endeudan lo hacen siempre pensando que el Estado es inconmensurable en  el momento de asumir una nueva deuda ya que el mismo tiene libertad de imponer nuevos impuestos y gravámenes que deben pagar los contribuyentes.
Es decir, se piensa muchas veces que el Estado no quiebra que es una maquinita de hacer dinero a través de las cargas fiscales y de su Banco Central cuando es necesario emitir dinero inorgánico.
También, se piensa que en caso de que los compromisos de deuda no se pagan oportunamente se recurre al envejecimiento de la deuda, simplemente se debe dejar devaluar o depreciar el dinero o se espera a que las tasas activas bajen a niveles concesionarias con la finalidad de pagar menos costo por el uso de los préstamos.
Pero lo que no se piensa es que así como existe una cámara de compensación local que regula los compromisos financieros entre los intermediarios financieros así existe una cámara de compensación internacional que debe equilibrar las finanzas entre los países en el aspecto financiero.
De manera, que si no hay un equilibrio en el juego financiero entre los bancos de un país y no existe una compensación entre las operaciones financieras entre países, en lo inmediato surge un desbalance en las cuentas de éstos lo que provoca una desestabilización en las economías y finanzas de los bancos a nivel interno y entre los países a nivel externo.
Es por ello es grave cuando un banco mantiene deuda ante otro banco  y cuando imperan compromisos financieros pendientes entre las  naciones pues el Sistema Financiero Local o Internacional es afectado por riesgo sistémico que da lugar a un efecto dominó entre las instituciones financieras dando al traste con la salud de las operaciones financieras de las mismas.
De ahí, que viéndose en el espejo de la historia de aquellos países que han caído en default o en incumplimiento de sus obligaciones financieras o simplemente han quebrado como: Somalia, Sudán y Zimbabue, agentes económicos, sectores políticos preocupados y público en general llaman la atención a las autoridades para que en el caso de la República Dominicana el alto endeudamiento que hoy exhibe no de origen a la situación por la que atraviesan Puerto Rico y Grecia.
Lo lamentable es que las actuales autoridades dominicanas tienen por costumbre aplicar correctivos o poner candados cuando los hechos ya están consumados. Huelgan muchos ejemplos en ese sentido, tal el caso del Plan de Regularización de Extranjeros, entre otros casos.
Aunque dice el refrán que nunca es tarde cuando la dicha es buena y no obstante los años que tienen economistas y financistas del hoy Partido Revolucionario Moderno (PRM), entre otros sectores del país solicitándole al Gobierno que controle sus gastos para evitar los tantos déficits fiscales los cuales se traducen en más prestamos, impuestos y por ende en una vida más azarosa para los dominicanos más vulnerables.
Por ello, hoy se solicita nueva vez a las autoridades de turno que obtemperen al llamado que se les hace de no endeudar a la nación por encima de sus posibilidades, la que pertenece a todos los dominicanos, para evitar que ésta sea llevada a la banca rota total, incumplimiento financiero o default, ya que todos los excesos o extremos son malos.


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