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jueves, 2 de julio de 2015

Hábitos poco saludables que dañan tu salud

 (horizontal-x3)Te agotan más y te afectan negativamente

Para poder estar despiertos más tiempo, hemos adoptado hábitos pocos saludables. Esas estrategias no sólo no son viables a largo plazo, sino que muchas veces nos agotan más y son contraproducentes. Éstos son algunos de los errores más frecuentes:

 Pasar mucho tiempo en la cama. Mucha gente, cuando está cansada, se acuesta más temprano y duerme hasta más tarde con la esperanza de amanecer mejor. 
Pero según el médico francés Damien Léger, director del centro del sueño del destacado Hôtel Dieu, el centro de asistencia pública más antiguo de París y un hospital universitario de referencia, no hay que pasar más de ocho horas en la cama, el tiempo promedio de sueño necesario para un adulto. Pasar más tiempo que eso en la cama sólo reduce la calidad del sueño, porque nos lleva a dormir de manera fragmentada y a tener un sueño de mala calidad.
 Dormir siestas largas.  Echarse a descansar por un rato corto durante el día puede ser reponedor, pero dormir durante varias horas genera al contrario mayor inercia. Janne Gronli, experta del renombrado Centro de Competencia para los Trastornos del Sueño de la Universidad de Bergen en Noruega, explica que el cuerpo está programado para ser activo durante las horas del día y descansar en la noche, por eso si uno es muy sedentario antes de que anochezca tendrá un sueño de peor calidad y le costará más dormirse. 
En ese sentido, es mejor reemplazar las siestas por ejercicio, ya que la actividad física, además de energizarnos, permite mantener nuestro reloj biológico bien regulado. 
“Una caminata de 20 minutos es mejor que una siesta de 20 minutos, porque después de dormir durante el día uno se sigue sintiendo cansado, en cambio el ejercicio nos hace sentir más dinámicos. Es importante eso sí no hacer ejercicio demasiado cerca de la hora de dormirse”, dice la doctora Kathryn Lee, especialista en medicina de la familia y profesora de la Universidad de California en San Francisco, quien lleva dos décadas investigando a las mujeres y ha estudiado sus hábitos de sueño.
 Tomar mucho café.  Los especialistas recomiendan no ingerir más de dos tazas de café diarias. La cafeína permanece activa en el organismo durante 5 a 7 horas, por lo que puede hacer difícil quedarse dormido si uno la consume en la tarde. 
Además, si bien al principio nos pone más alerta, cuando pasa su efecto tiende a generar una mayor sensación de cansancio. “La cafeína tiene un tiempo de acción 'peak' en que nos sentimos más despiertos que luego decae y nos lleva a sentirnos sin energías. Ahí es cuando generalmente volvemos a tomar café. Es un círculo vicioso", explica la doctora Lee.
 Tomar alcohol cerca de la hora de acostarse. Que el alcohol ayuda a dormir es uno de los mitos que más han costado derrumbar en Estados Unidos. 
Así opina por lo menos el doctor Frankie Roman, del Doctors Hospital Center for Sleep Disorders en Massillon, Ohio, quien lleva 20 años investigando los trastornos del sueño y es miembro del directorio de la National Sleep Foundation. 
“El alcohol en un primer momento da sueño, pero cuando se metaboliza nos hace levantarnos más en la noche, ir más al baño, tener pesadillas y un sueño más livian”, explica. 


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