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lunes, 26 de octubre de 2015

Despilfarro y corrupción

Recientemente el señor Presidente de la República Dominicana manifestó que su gobierno lucha contra  el despilfarro y la corrupción administrativa lo cual ha provocado sorpresas entre los dominicanos  que como pueblo devoto del cristianismo se aferra ciegamente al pasaje de la biblia que reza: debe predicarse con el ejemplo.

Como se repite constantemente lo expresado por la constitución de que se debe aplicar en todos los aspectos la continuidad de las acciones del Estado al pasar de un gobierno a otro. El actual presidente dominicano ha hecho caso omiso a dicha disposición legal.
Esto así, ya que como bien conocen todos los dominicanos en la administración gubernamental que precediera al actual gobernante, se cometieron muchos desmanes y actos reñidos con las buenas costumbres, la moral y la ética y todo el pueblo sabe que ni con el pétalo de una rosa no se ha querido tocar a los autores de dichos hechos, ya que el señor presidente ha expresado que no tirara piedras hacia atrás.
En variadas oportunidades durante su actual gestión administrativa se ha denunciado que se cometen actos de corrupción administrativa y no se ha tomado carta en el asunto, no obstante en su campaña a la presidencia manifestara en muchas ocasiones que en caso de que el alcanzara el solio presidencial actuaria en lo inmediato contra dicho flagelo tan solo escuchara el rumor público sobre la existencia de un pequeño conato de corrupción, cosa que no ha sido así.
Ahora el señor presidente se despacha asegurando que su gobierno combate la corrupción administrativa cuando todo el mundo sabe, que si bien es cierto que cada poder del Estado, tal el caso de la justicia, tiene sus funciones especificas, no menos cierto es que durante su gestión se desconoce no solo que se  haya cancelado a un funcionario deshonrosamente de sus funciones y tampoco se conoce que se haya amonestado o penalizado al incumbente.
Es fácil decir teóricamente que se combate contra tal o cual flagelo que carcome los cimientos mismos de la sociedad como lo es la corrupción administrativa cuando en los hechos no se tienen pruebas de ello sino que como es costumbre de los gobiernos del partido en el poder (PLD) solo se limitan hacer uso de las informaciones mediáticas con el propósito de confundir o evadir la inteligencia del dominicano letrado y burlarse del más humilde.
Esta ha sido una práctica consuetudinaria de los últimos gobiernos del PLD que hasta el momento les han reportado buenos beneficios desde el punto de vista de mantenerse en el poder a como dé lugar, ya que todavía hay dominicanos que son sorprendidos en su buena fe.
El señor presidente también asegura que lucha contra el despilfarro de los recursos del Estado cuando hasta ahora nadie conoce que se haya puesto coto al uso indiscriminado del pago de nominillas parasitarias y paralelas al pago oficial de las remuneraciones aprobadas legalmente.
Tampoco  no se ha hecho nada concreto contra el pago de los famosos barrilitos y cofrecitos en el Congreso Nacional ni con el uso de vehículos oficiales que periódicamente se ven en proselitismos políticos a favor el presidente-candidato.
Lo mismo sucede con otras partidas presupuestales del dominio estricto de la Presidencia de la República tales los casos de: publicidad, transferencias, bienes y servicios.
De manera que los recursos del Estado son dilapidados continuamente y la corrupción se pavonea por sus fueros, por lo que lo anunciado por el señor presidente respecto al control de la corrupción administrativa y el despilfarro de los recursos se quedara en simples anuncios y así terminara su gestión en palabras, palabras, simples palabras.