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lunes, 9 de noviembre de 2015

La deuda pública crece

La semana reciente transcurrida los medios de comunicación se hicieron eco de las informaciones ofrecidas por el Directorio Ejecutivo del Banco Mundial (BM) la cual daba cuenta de que ese organismo multilateral aprobó un nuevo préstamo para la República Dominicana por US$60 millones destinados a fortalecer la gestión y transparencia de las finanzas públicas.

Al mismo tiempo, el Poder Ejecutivo antes de llegar el sábado de la semana pasada sometió al Congreso Nacional un contrato de préstamo por US$50 millones, suscrito entre República Dominicana y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) para proyectos educativos.
Pero eso no es todo, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) otorgó un préstamo por US$100 millones a la Republica Dominicana para mejorar las redes eléctricas de Santo Domingo Este.
Conforme explica el informe julio-septiembre 2015 de la Dirección General de Crédito Público, dependencia del Ministerio de Hacienda (MH) la deuda del Sector Público no Financiero (SPNF), creció en US$154.7 millones en tres meses.
Ante esta situación los agentes económicos y público en general se sienten sumamente alarmados, no obstante las autoridades explicar que aún hay holguras que permiten al país seguirse endeudando.
Pero en el momento de analizarse que todos los años el país ejecuta un presupuesto deficitario y de que este se financia fundamentalmente con nuevos préstamos los que pueden causar presiones inflacionarias los dominicanos se atemorizan al saber que otras naciones han tenido que enfrentar situaciones de calamidades financieras al no someterse a una apropiada disciplina fiscal.
Se podrá argumentar o conceptualizar que algunos de estos créditos han sido otorgados al país bajo condiciones concesionarias o de bajas tasas de interés relativas pero en el momento de calcularse el costo de capital promedio ponderado que el país asume frente a un bajo rendimiento de ejecución de los fondos desembolsados de dichos préstamos se tendrá que expresar que el país presenta resultados negativos al ser simplemente un exportador neto de capitales.
Situación que sucede periódicamente de forma recurrente sin que las autoridades, no obstante advertírsele que se sometan al control fiscal recomendado por economistas, financistas y organismos internacionales continúan haciendo caso omiso ya que se trata de un barril sin fondo y que no hay dolientes por lo que pueda pasar al país ante una posible secesión de pago de sus compromisos financieros.
La deuda publica crece y crece colocándose en unos niveles en lo que el servicio de dicha deuda representa ya más del 42% de los ingresos tributarios y un 51% del Producto Interno Bruto (PIB).
La macroeconomía del país crece entre un 5% y un 7% respecto a períodos anteriores mientras el costo promedio ponderado de los fondos tomados en préstamos equivale a un 12% o un 14% lo que quiere decir que el país se desenvuelve en un ámbito negativo lo cual lo señala como un país ineficiente en sus operaciones.
Pero nada de esto preocupa al gobierno dominicano del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) presidido por el Presidente Danilo Medina Sánchez quien dentro de su estilo de gobernar ahora es sordomudo, con un pronunciado miedo escénico.
No delega, no trabaja en equipo ya que todo lo centraliza y para colmo se enclaustra en la casa de gobierno sin que ni los periodistas que cubren las fuentes del palacio puedan verlo ni hablar con él.
El país necesita con urgencia un nuevo estilo de gobernar apegado a los nuevos tiempos donde reine la comunicación fluida y la transparencia y se elimine el tráfico de influencia y la corrupción en todas sus manifestaciones, donde prime la calidad del gasto para evitar más endeudamiento que pueda arrastrar al país a la banca rota total.
Ya basta de endeudar a las presentes y futuras generaciones dominicanas que tendrán una vida azarosa. El país se ha cansado de este estado de cosa y su gobierno se desgasta aceleradamente pues ya no tiene espacio para donde crecer y mucho menos innovar. El pueblo pide cambio, el cambio posible.
felix.felixsantana.santanagarc@gmail.com

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