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jueves, 19 de noviembre de 2015

La Iglesia Católica afirma sociedad dominicana no puede permitir que la justicia se corrompa

La Iglesia Católica, afirma  que la sociedad dominicana no puede permitir que el estamento ­judicial se corrompa, “porque entonces estaríamos caminando por un terreno minado, corriendo el riesgo permanente de morir como pueblo, al pisar los intereses mezquinos de grupos que se afanan por imponer sus criterios y conductas diabólicas”.

Agrega que el sistema judicial debe estar ajeno a toda sospecha de prevaricación frente al crimen. “No olvidemos que el pasmo con tiempo tiene remedio”.
“Evitemos que en la selección de los jueces prevalezcan los criterios políticos por encima de los valores éticos y morales que debe poseer la persona en la cual la comunidad nacional ha puesto su confianza para desempeñar esta labor casi sagrada”, dice.
La Iglesia Católica en el editorial del semanario Camino, que será publicado este domingo, expresa que “una vez más nos estremece el escándalo con sonidos fuertes de corrupción”.
Recuerda que el procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito ha comunicado al país que hay una estructura criminal en la actuación de seis jueces. “Ante esta denuncia, el Consejo del Poder Judicial ha tomado la decisión de suspenderlos”.
“Al observar los hechos que se les imputan a estos magistrados, que ahora tendrán que demostrar su inocencia, pensamos en el perfil que debe tener una persona seleccionada para ejercer un cargo tan exigente y delicado como es ser juez”, apunta.
Sostiene que entre las cualidades que debe tener un juez están: Ser independiente, imparcial y objetivo. Un profesional justo, prudente, honesto y transparente.
“Estos principios y valores parecen esfumarse cada día en la ­conducta de algunos jueces que han vendido su alma al mejor postor al caer vencidos por la ambición de dinero que vuelve trizas la razón de ser de su delicada misión”, agrega.
La voz de la Iglesia indica que “al ver a un juez nos llega a la mente la integridad, rectitud y una conducta casi inmaculada, para desempeñar esta función”.
Por Abrahan Montero

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