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jueves, 5 de enero de 2017

¿Qué está pasando con la juventud dominicana?

En vez de seguir perdiendo el tiempo en la estéril discusión sobre si fue justa o no la muerte del joven ex teniente John Percival, deberíamos mas bien concentrarnos en determinar qué está pasando con los jóvenes dominicanos.

Esto así, porque en aproximadamente el 90 por ciento de los atracos, robos y otros hechos delictivos de los últimos tiempos han estado vinculados jóvenes de entre 18 y 27 años.
Para muestra basta un botón:  Bryan Peter Félix Paulino, a quien se le atribuye haber participado en al menos tres asaltos a plazas comerciales del Gran Santo Domingo, junto a John Emilio Percival Matos, tiene apenas 24 años.   Ese mismo jovenzuelo, con la cara descubierta y sin ningún tapujo ni miramiento, hace nueve días estaba haciendo galas de su destreza en manejar un arma automática con la cual disparó a dos vigilantes de un camión de valores, en el interior de Plaza Lama.
John Percival no era tampoco un hombre viejo.  Apenas tenía 34 años. Y fíjense su prontuario delictivo:  robo de una aeronave del Grupo Punta Cana, de uno de los hangares del aeropuerto doméstico Doctor Joaquín Balaguer, robo a mano armada de la sucursal del banco BHD de  la tienda La Sirena, sucursal de Villa Mella, el pasado 4 de agosto (la banda se llevó un millón 400 mil pesos y resultaron heridas tres personas), asalto a un camión de valores en Bella Vista Mall, el pasado 14 de septiembre (donde perdió la vida el vigilante Bienvenido García Núñez y resultó gravemente herido Yervin Eduardo Cuevas Perdomo) y asalto al Banco Popular de Plaza Lama, en momentos en que esta tienda estaba atestada de gente
Hace varios años era algo común que los delitos de este tipo los cometían adultos consumados, de clase baja, muchos de ellos presionados por su precaria situación económica.   Pero ahora estamos viendo todo lo contrario:  pues son jóvenes que no necesariamente pertenecen a una clase social baja y tampoco están presionados por el hambre ni por las adversidades.
¿La culpa de ello son las drogas?. ¿La situación económica del país?. ¿Los mensajes que se están enviando a los jóvenes a través de los reguetones, dembows y la “música urbana”?.  ¿Las ansias insatisfechas de este sector poblacional?. ¿El creciente desempleo juvenil? ¿El consumismo indiscriminado en que está envuelto el país?. ¿La descomposición que hay en las familias dominicanas?. ¿El mal ejemplo que les ha dado en los últimos tiempos la clase gobernante, al propiciar una corrupción sin sanción?.
Sería interesante que los expertos en Ciencias Sociales y todas las personas a las que les preocupa el destino del país, se sentaran en una mesa para discutir a profundidad  este problema y recomendar las mejores medidas para solucionarlo,  ahora que estamos aún a tiempo.


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