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domingo, 12 de marzo de 2017

Consejos para frenar la agresividad infantil

NIÑOS (horizontal-x3)Según los especialistas, ninguna agresión puede ser pasada por alto


Por La Prensa Gráfica/GDA
 En menores de tres años, el comportamiento agresivo suele ser una reacción ante la imposibilidad de expresar con palabras la emoción y no poder postergar los deseos.

Que un niño golpeé o muerda a su madre, o que una niña le pegue a su compañero de clase por tomar uno de sus juguetes o tire la puerta de su cuarto son comportamientos agresivos.
El ejemplo de sus padres y la dinámica familiar influyen mucho en el desarrollo de esta conducta, como el tipo de disciplina aplicada a los hijos, el estilo de crianza inadecuado (autoritario y severo, o permisivo y demasiado indulgente), la relación tensa entre los padres, un ambiente de rechazo o la falta de conexión emocional con los progenitores.
Cualquiera sea la causa de la agresividad infantil, es fundamental intervenir siempre que se dé, a fin de evitar que se instaure como hábito o se transforme en conductas insociales en el futuro.
Los especialistas consultados para este artículo coinciden en afirmar que ninguna agresión puede ser pasada por alto. Proponen actuar con mucha calma, paciencia y firmeza para mostrarle al niño que está causando daño y que no está permitido lastimar ni ser vulnerado en casa ni en ningún otro lugar.
Aquí presentamos seis consejos a tener en cuenta para corregir la agresividad infantil con amor:
-        Antes de pensar en castigos, enseña a tu hijo a manejar sus emociones. Si reaccionas de forma violenta, solo reforzarás la conducta agresiva y aumentarás su ansiedad.
-        Recurre al “tiempo fuera”. Consiste en enviar al niño a un espacio previamente establecido donde podrá reflexionar sobre lo sucedido y calmarse.
-        Predica con el buen ejemplo. Un niño necesita de sus padres un modelo en el manejo de la frustración. Si uno de los dos permite todo y el otro nada, eso confundirá al niño y quizá se rebele.
-        Ayuda al niño frustrado a entender lo que siente sugiriéndole alternativas para controlar su ira o molestia. Por ejemplo, si tu hijo quería subirse a una hamaca y otro niño se la gana, muéstrale otra actividad, como ir al tobogán.
-        Reconoce las buenas acciones de tu hijo, otorgándole estímulos no materiales como abrazos, felicitaciones y reconocimientos.
-        Crea un clima familiar de confianza y comparte tiempo de calidad con tu familia. Esto ayudará a los niños a expresar sus emociones.


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